A pocos días de su llegada a España, León XIV ha manifestado su deseo de reunirse con la Gilipollas del Año de la revista El Jueves, además de hacerlo con la Familia Real y otros representantes de las principales instituciones del país. «Ha puesto el catolicismo en las portadas», ha celebrado en referencia a la homenajeada.
«¡Soy yo! ¡Soy yo!», ha exclamado con entusiasmo la aludida, reconociendo que nunca pensó que el título otorgado por el medio satírico fuese a brindarle la oportunidad de citarse con el Papa. «No soy gilipollas», ha querido matizar humildemente, aunque desde el Vaticano le recuerdan que la falsa modestia no es, precisamente, una virtud.
Desde la revista, se ha hecho llegar al pontífice una lista de gilipollas cristianos que, pese a no haber sido distinguidos con el título, bien merecerían un reconocimiento explícito. «No sabemos si habrá tiempo para verlos a todos», ha advertido la Santa Sede.
La Gilipollas del Año prepara en estos momentos la encuadernación de todas las demandas que su asociación ha interpuesto. Su idea es regalarle el material al Papa para que compruebe hasta qué punto mereció tan aplaudida distinción.









