Conforme avanzan las pesquisas del llamado caso Plus Ultra, se va haciendo evidente que el Partido Socialista Obrero Español fue, durante años, víctima de la estafa de un falso Míster Bean. El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama sostiene en su auto que el impostor «embaucó a la militancia haciéndose pasar por un individuo graciosamente torpe» que, sin embargo, nada tenía que ver con el personaje interpretado por Rowan Atkinson.
«El Míster Bean real era patoso y no exento de malicia, pero eran las suyas maldades infantiles. El investigado, sin embargo, dirigía un entramado de sociedades instrumentales que iban más allá de tener problemas a la hora de untar mantequilla en una tostada», explica el texto difundido esta semana. Fuentes socialistas confirman que el sentir general en el partido es que el expresidente «se hacía el tonto».
Aunque muchos militantes de izquierdas recuerdan que «el parecido siempre ha sido enorme», reconocen que fue un error fiarse de las apariencias. «Nos pudieron las ganas de tener un referente, aunque no pareciese muy espabilado, o precisamente porque no lo parecía», aseguran ahora.
«Te tomaba el pelo diciendo que era feminista y que si tal y que si cual. Lo que hacen todos, vaya», señala con evidente desánimo una fuente anónima en Ferraz.









