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Un inquilino atenta contra la salud mental de su casero exigiéndole una prórroga del alquiler

EL CASO YA ESTÁ EN MANOS DE LA JUSTICIA

La situación de los propietarios es cada día peor en España. La última ola inquilinista ha provocado una presión insoportable sobre este colectivo. El último caso que ha conocido la prensa es el de un inquilino que ha atentado gravemente contra la salud mental de su casero exigiéndole una prórroga del alquiler.

A través de un amenazante burofax, un joven «prorroguista» del barrio de Vallecas, en Madrid, ha provocado una crisis de ansiedad muy fuerte a un casero que lo único que quería era alquilar su piso a turistas, ejerciendo así su derecho a hacerlo. «Bueno, pues yo estoy tranquilo en mi casa, cuando viene el cartero y me entrega una carta en la que se me solicita una prórroga del alquiler», relata. «Como te puedes imaginar, me mareo, tengo que sentarme y desde entonces no puedo salir a la calle por miedo», asegura.

El caso ya está en manos de la justicia. Los propietarios se quejan de que están muy desprotegidos en España, pues los inquilinos han acumulado demasiado poder, y más ahora que han descubierto lo de las prórrogas. «Hay que buscar la igualdad, pero lo que no puede ser es que los inquilinos atemoricen así a los propietarios», explican desde el sector inmobiliario. «Exigir una prórroga del alquiler debería tipificarse como crimen de lesa humanidad», insisten.

Muchos propietarios han empezado a vender sus viviendas a fondos buitres por miedo a seguir recibiendo peticiones de prórrogas. «La situación es límite. Yo me he deshecho de todos mis inmuebles. Ahora ya solo tengo el piso de Madrid, los dos de Barcelona y la casa en la playa», lamenta un humilde propietario.

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