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Una nueva freidora de aire, último recurso para salvar un matrimonio

"YA SOLO HABLAMOS DE LA FREIDORA Y ESTO ES BUENA SEÑAL", DICE LA PAREJA

Una pareja en crisis de Terrassa ha decidido esta semana comprar una freidora de aire para salvar su matrimonio y encender la llama de la pasión. «Tener un hijo nos fue regular, pero todo el mundo habla bien de esas freidoras», comenta Matilde Bascuñán, que considera que «el reto de poner el trasto en marcha y hacer recetas juntos» fomentará un cambio a mejor.

«Ya solo hablamos de la freidora y eso es buena señal porque otros temas espinosos quedan en segundo término», reconoce Juan Carlos, quien deja claro que «queremos a la freidora por ella misma, por todo lo que nos puede dar, no es solo una excusa». Matilde, que confirma lo que dice el marido, añade con énfasis que «freír sin aceite era algo que teníamos pendiente porque al final la vida diaria se impone, pero esto se acabó: es hora de mirar por nosotros, por nuestra familia y por la nueva freidora». Ninguno de los dos es capaz de recordar cuándo frieron algo juntos por última vez.

Confiesa Juan Carlos que, en cuanto el aparato entró por la puerta de casa, «vi un brillo en la mirada de Mati que no había visto en años». Ella lo confirma: «Sentí una presión en el estómago que, por primera vez, no era fruto de la ira ni de la ansiedad, sino de la esperanza». Matiza con cierto reparo que la freidora es de segunda mano, pero «todos tenemos nuestras mochilas».

«Miro estos huevos rotos con bacalao y ¿sabes lo que pienso? Pienso que son nuestro futuro», zanja el marido. Matilde agarra su mano y asiente esbozando una sonrisa mientras le acerca la sal.

Al cierre de la edición, los vecinos de los Bascuñán informaban de un nuevo «estallido de la violencia» después de que Matilde detectase en la americana de Juan Carlos «un inexplicable olor a fritanga».

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