El extesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha explicado hoy en la Audiencia Nacional que fue consciente, entre finales de 2011 y principios de 2013, de que el entonces presidente del Ejecutivo, Mariano Rajoy, intentó espiarlo varias veces. «Andaba bastante rápido, así que terminaba por adelantarme sin darse cuenta y yo lo identificaba perfectamente aunque llevase una gorra de visera», ha manifestado en su declaración. «La gorra era del PP», ha añadido.
Bárcenas dice que se quejó al entonces jefe de seguridad del Partido Popular, quien le aconsejó que tuviese paciencia y no confrontase nunca a Rajoy para no herir sus sentimientos. «Él cree que lo hace muy bien, no sospecha que te has dado cuenta», le aclaró.
«No se percataba de que me había dejado atrás y se ponía a deambular despistado, siempre tenían que recogerlo en alguna comisaría», ha revelado también el extesorero. Al final, el entorno del entonces presidente pudo convencerlo para que dejase las tareas de seguimiento y espionaje en manos del excomisario José Manuel Villarejo. «Le dijeron que lo necesitaban en Moncloa, que aquellos paseos le llevaban demasiado tiempo, a veces mañanas enteras», ha dicho.
Bárcenas ha revelado que, cuando coincidía con Rajoy en la sede de Génova, el mandatario le preguntaba qué tal le había ido la semana y si le había sentado bien el cruasán de la pastelería Mallorca, dando a entender que estaba al tanto de sus movimientos. «Era incapaz de disimular, le hacía ilusión que yo supiese que él me seguía», asegura el extesorero.









