«¿Alguien sabe si las rosas de color coral significan algo malo?». Con estas palabras expresaba su pasmo en redes sociales un hombre romántico después de que su pareja hubiese rechazado su ramo de flores. «Es florista, pensaba que estaba yendo a lo seguro», comenta Sergio López Expósito, que sigue sin comprender qué es lo que no ha gustado de su precioso -y carísimo- ramo.
López asegura que no tenía más remedio que adquirir las flores en la competencia: «Si me presento en su propia floristería para comprarle un ramo, adiós a la sorpresa. Es de cajón», argumenta. Finalmente, acudió a la floristería French Beauty, perteneciente a una multinacional que está reventando precios y que es, en gran parte, responsable de que el negocio de su amada haya visto caer sus beneficios más de un 40%.
«El ramo es mucho más bonito que los que hace ella. Pensaba que se iba a quedar maravillada y sin palabras. La verdad es que sí que se ha quedado sin palabras, porque no me habla», reconoce el hombre romántico.
Sin sucumbir al desaliento, Sergio tiene previsto invitar a su pareja a cenar al restaurante en el que ella misma trabajó años atrás, antes de que la despidieran cuando acusó a su jefe de acoso sexual.









