La física Lori Glaze, administradora asociada de la NASA, ha explicado a los medios que, cuando le explicaron al presidente de Estados Unidos la misión Artemis II, que estos días enviará una tripulación a la Luna por primera vez en más de medio siglo, él asumió que había petróleo en el satélite y nadie se molestó en corregirle. “Miles de personas han trabajado en esto… y, al final, la Luna representa muchos de los sueños de la humanidad y, si el presidente cree que hay petróleo ahí… Bueno”, ha explicado la científica, en tono confidente, esta mañana, a pocas horas del lanzamiento.
Aparentemente, Trump no solo cree que en la Luna hay petróleo y que por eso Estados Unidos está interesado en enviar una misión tripulada allí, sino también que Israel podría estar interesado en el territorio y, lógicamente, Estados Unidos tiene que ayudarle. “LA POBLACIÓN DE LA LUNA TENDRÁ QUE IRSE DE AHÍ, NO ES SUYA. LA LUNA NO ES SUYA. VAMOS A CONSTRUIR HOTELES, VAMOS A CONSTRUIR PLAYAS… AHÍ NO TIENEN NI PLAYAS. NI PLAYAS TIENEN. VAMOS A HACER UNA GRAN MEJORA EN MUY POCAS SEMANAS. ES EL PROYECTO MÁS AMBICIOSO DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD. LA GENTE DIRÁ: ‘SEÑOR TRUMP, ¿CÓMO LO HA HECHO?’”, ha escrito, Donald Trump, en su perfil de Truth Social.
Pese al entusiasmo de Trump, Benjamín Netanyahu ha expresado su interés en ir a la Luna únicamente si allí se descubriera que hay escuelas o periodistas de los que Israel deba encargarse.
Al cierre de la edición, la misión de la NASA ha tenido que ser cancelada porque España, Francia, Italia y otros países europeos han impedido a la agencia espacial usar su espacio aéreo y ultraterrestre.









