Consternación en las facultades de Teología, en el vaticano y en los principales centros e instituciones religiosas del planeta: un equipo de científicos cristianos ha llegado a la conclusión de que la existencia de los hilos laterales que tienen los plátanos y que saben a culo son la principal prueba de que Dios no existe, “dado que no tiene sentido diseñar una fruta prácticamente perfecta a la que añadirle unas imperfecciones que solo son ligeramente molestas”. “No solo hablamos de los hilos laterales, también el extremo negruzco que sabe a basura y que es la prueba más contundente hasta la fecha de que ningún ser inteligente supervisa este mundo”, explicaba Peter Thier, el científico y teólogo que ha publicado esta evidencia en un breve artículo de la revista Annales Theologici y que ha sacudido el Vaticano hasta los cimientos. No solo los cristianos de base, sino que obispos y cardenales han perdido la fe de golpe ante esta nueva prueba.
“La existencia de Dios no es incompatible con la existencia de guerras, sufrimiento o injusticias. Son asuntos comprensibles dentro de una lógica basada en el libre albedrío. ¿Pero esos hilos de mierda del plátano? Por más que los designios del señor sean inescrutables, no hay explicación alguna para la existencia de eso”, explica desde el vaticano el teólogo español Agustín Almunia. Según dice, el hecho de que el plátano sea una fruta de origen exótico popularizado hace apenas un siglo en Europa ha hecho que “todo el corpus teórico sobre el que se sustenta la Fe haya vivido de espaldas a esta evidencia”.









