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Un hombre acaba en el año 2340 tras liarse con el cambio de hora del reloj del horno

HASTA OCTUBRE NO TENDRÁ OPORTUNIDAD DE VOLVER AL PRESENTE

Ángel Pellón, un septuagenario natural de Madrid, ha acabado en el año 2300 después de hacerse un lío con el cambio del reloj del horno. El hombre comenzó a manipularlo ayer por la mañana, coincidiendo con el cambio al horario de verano, y fue tocando botones hasta provocar un intenso haz de luz.

Cuando volvió a abrir los ojos, don Ángel se vio junto al horno en un terreno baldío, tenebroso y desolado. “Los edificios están en ruinas y no he visto a ninguna persona, pero el horno sigue funcionando perfectamente”, asegura. Aunque le gustaría volver a su época, tiene miedo de seguir tocando los botones y acabar en una época todavía más lejana.

“El clima es caluroso, el aire está contaminado y no hay seres vivos. Solo estamos mi horno y yo”, lamenta. Ángel ha bautizado a su único compañero con el nombre de Zanussi para humanizarlo y no sentirse tan solo. Rodeado de ruinas y sin ningún ser querido cerca, el anciano se conformaría con saber si la hora que ha fijado en el horno es la correcta.

Tras vagar durante kilómetros por los restos de la civilización a la que un día perteneció, la única esperanza de este hombre es que, en seis meses, el cambio al horario de invierno vuelva a poner las cosas en su sitio.

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