Aunque puede parecerlo, y mucha gente que quiere llevar una vida sana sigue esta costumbre, consiste en comprar comida saludable como verduras, pescado o pechugas de pollo y dejarlas en la nevera hasta que se pudran por falta de tiempo para cocinarlas. Así lo han alertado un equipo de nutricionistas y especialistas en salud cardiovascular, conscientes de que esta práctica está cada vez más extendida entre una población que se limita a comprar ingredientes que no puede cocinar por falta de tiempo o energía. “Mucha gente cree que sí, pero con comprar verduras no basta: hay que, efectivamente, comérselas, según demuestran todos los estudios”, explica la nutricionista Natalia Callas.
Los datos revelan que entre comerse una hamburguesa encargada a domicilio y hacerlo teniendo la nevera llena de opciones saludables, no hay apenas diferencia en cuanto a resultados nutricionales. Ambas perjudican en igual medida, se tenga o no el frigorífico lleno de opciones frescas.
“Yo me he llegado a comer una bolsa de patatas fritas con la puerta de la nevera abierta, simplemente contemplando los dos lomos de salmón fresco que compré tres días atrás echándose a perder”, admite una persona que desperdicia cada semana 50 euros en carne y verdura que nunca llega a cocinar “porque la bolsa de patatas está ahí y al final lo importante es tener opciones saludables en casa, quizá para otro día”.
Los expertos en salud cardiovascular también sospechan que tener unas zapatillas de correr que no se usan por falta de tiempo porque sales del trabajo a las 19:00 completamente muerto, y la hora y media escasa de ocio que tienes no puedes usarla para salir a correr, porque tienes que ir al supermercado a comprar comida que no podrás cocinar por falta de tiempo, tampoco ayuda a reducir el colesterol.









