Consciente de que no se puede vivir pendiente de la opinión de otras personas, el director del departamento de satisfacción del cliente de la empresa Jenkins&Co. ha dicho esta mañana que «lo que opinen los demás me da igual».
«No me interesa la opinión de cuatro frikis», ha insistido en referencia a las opiniones vertidas por los clientes de la empresa en una encuesta de satisfacción. El director de este departamento no quiere ni oír hablar de modificar nada en función de lo que hayan podido decir sobre el servicio unos desconocidos. «No podemos tener tan poca personalidad como para ir haciendo caso a gente que no tiene ni idea», ha añadido.
Azuzado por las quejas del director de satisfacción del cliente, e insistiendo en lo absurdo que es dar voz a personas que no saben de qué hablan, el responsable de control de calidad de la compañía se ha unido a sus protestas. «Si tan mal te parece, hazlo tú», se ha defendido ante las quejas de un cliente sobre la calidad de un producto. «Desde fuera es muy fácil opinar», recuerda.
No es la primera vez que los departamentos de esta empresa alzan la voz. El año pasado, la IA que se hizo cargo de Recursos Humanos ya se quejó por la ausencia de recursos en comparación con el excesivo número de humanos en el departamento.









