El rey Juan Carlos I permanecerá en Abu Dabi, a pesar de los ataques a Emiratos Árabes Unidos y de la tensión creciente en la zona del Golfo, porque no está dispuesto a recuperar su residencia fiscal en España. «No lo he hecho nunca y no voy a empezar ahora», ha sentenciado con respecto al pago de impuestos en el país donde reinó. El emérito rechaza, pues, la condición que le imponen desde Zarzuela para su regreso.
«He visto muchos misiles caer a lo largo de mi vida y ninguno me ha derribado», presume don Juan Carlos. «Me tiro al suelo, así, hop, hop, y el misil pasa rozando, pero no me toca», ha asegurado simulando que esquivaba varios proyectiles.
Según el emérito, los misiles tienen un efecto intimidatorio que no ejerce ningún efecto en su caso. «Han intentado de todo y aquí estoy, vivito y coleando», insiste. Para él, regresar a España «como un ciudadano más, rendido ante Hacienda» sería una derrota inasumible.
«Tocad aquí, tocad», les ha dicho a varios periodistas señalando su prótesis de cadera. «El misil y yo estamos hechos del mismo material. Duros como piedras», ha insistido. Pese a ello, desde España, el líder de la oposición ha reclamado al Gobierno que mande a Abu Dabi «un efectivo de soldados españoles para que le hagan de escudo antimisiles».









