Debido al alto precio de los pisos, cada vez más jóvenes se ven obligados a tener diez o más padres para poder vivir con ellos en viviendas decentes. Según un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo a partir de siete u ocho progenitores los menores de 30 años pueden plantearse residir en pisos de al menos dos habitaciones.
Aunque la pluripaternidad tiene cada vez más adeptos, los expertos del sector inmobiliario aseguran que esto es “pan para hoy y hambre para mañana” porque llegará un momento en que todos esos padres se harán mayores y habrá que reubicarlos en residencias. “Desde que tengo diez padres vivo mucho mejor; además, mi paga semanal se ha multiplicado por diez”, les contradice una joven madrileña.
Según el informe del INE, la mayoría de los padres de los jóvenes siguen viviendo con sus padres, lo que podría crear una burbuja de padres, abuelos y nietos compartiendo pisos que, al estallar, tuviese consecuencias imprevisibles. “Lo mejor sería que los padres se fuesen a vivir con sus padres para dejar los pisos para los hijos, pero no puede ser porque ya viven con sus padres”, aclaran los especialistas en el mercado de la vivienda.
Algunos jóvenes confusos han empezado a tener hijos para convertirse en padres bajo la falsa creencia de que así podrán tener un piso, lo que está provocando una peligrosa subida de la natalidad que incrementará aún más los precios de las viviendas.









