Un señor de Avilés salió ayer por la tarde del baño advirtiendo a sus familiares de que, dada la enorme cantidad de descargas de contenido que había llevado a cabo, el ambiente era «bastante tóxico». «Cuanto más contenido generas, más hate recibes, así que yo aviso», dice.
«Mi contenido suele generar descargas masivas y mucha polémica», reconoce este hombre, que pese a ello no desiste. «Me acusan de atentar contra la convivencia con mi contenido, pero tengo cosas que aportar y no quiero guardármelo dentro por mucho que protesten los ofendiditos», explica. «No tolero que me silencien», agrega.
Este creador de contenido defiende que su material está pensado para el baño, pero admite que muchas veces acaba llegando a otros lugares en los que, fuera de contexto, no se entiende y provoca reacciones airadas. «No es mi culpa, hoy en día ni siquiera puedes controlar la audiencia a la que llegas», dice. «Tengo que tragarme mucho beef, pero luego lo convierto en más contenido», afirma con orgullo.
Asegurando que en España los creadores de contenido no son apreciados, valora marcharse a Andorra «para que dejen de penalizarme».










En nuestra época, los hombres podían cagar en cualquier lugar y siempre eran aplaudidos