Es muy común que, tras regarle un año las plantas a tu vecino mientras estaba de vacaciones, uno se encariñe y empiece a sufrir por lo mal que las cuida su dueño. Descubrir que tu vecino no se irá de viaje este verano puede ser un golpe duro para la salud de esas amigas verdes que hiciste el año pasado. Por suerte, nuestros expertos de Idealista te enseñan cómo regar las plantas de tu vecino sin que este se entere.
Coge un aerosol potente y lánzales agua desde tu balcón. Así las plantas podrán soportar mejor las altas temperaturas.
Ve a pedirle sal con la boca llena de agua y salpica con fuerza para que las gotas lleguen a las plantas. No te preocupes porque tu vecino será el primero en apartarse y el agua llegará sin problema a las plantas.
Ponte un pasamontañas, entra a punta de pistola en su casa, véndale los ojos y riega las plantas. Has de ser rápido y directo. El consejo de Idealista es que fuerces un acento extranjero para que no te identifique.
Haz una réplica exacta en plástico de cada una de sus plantas y sustitúyelas para regarlas en tu casa. Para esto necesitas muchos meses de trabajo, pero es la solución más efectiva.
Coge un aerosol potente y lánzales somníferos para que se duerman y poder entrar a regar. El problema es que también podría alcanzar a las plantas y las dejarías dormidas.
Si tu edificio dispone de sistema antiincendios, provoca fuego cada dos días para que salte el agua y riegue sus plantas. No es mal truco, pero ten en cuenta que demasiada agua no es buena para según qué plantas.
Agujerea la pared común a vuestras casas y echa el agua por ahí. Es arriesgado porque tu vecino podría acabar dándose cuenta.




























