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No renuncies a la Verdad, suscríbete

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Hay certezas que sería un error eludir en estos momentos y que plantean escenarios que exigen una respuesta multilateral de todas las partes implicadas y no es otra que el hecho de que, efectivamente, voy lentín. Por tanto, señor Frodo, ya me disculpará, pero lamento decirle que va a tener que esperarme. 

No es que yo quiera retrasarle ni un segundo más de lo que ya hemos andado juntos, pero mis pies no son tan ligeros como los suyos y se me está haciendo difícil seguirle el paso. En estos momentos a quien ejerce el liderazgo no le queda otra que resignarse y hacer frente a este desafío: los dos miembros de esta comunidad avanzan a dos velocidades distintas.

Entonces, ante esta premisa, ¿qué podemos hacer? ¿Dejamos que el que va detrás quede abandonado a su suerte cayendo en modelos neoliberales, salvajes y deshumanizadores… o por el contrario el que va en cabeza decide ralentizar su paso para esperar? ¿Es que no somos más fuertes avanzando juntos? Así lo creo yo y así lo creen los datos. Los tiempos no pueden ser desperdiciados, estamos de acuerdo, pero si pudiera usted, señor Frodo, aflojar un poco el ritmo, no solo yo se lo agradecería desde lo más hondo de mi corazón hobbit, sino que nuestra cooperación sería mucho más efectiva y duradera. 

Es evidente que hay sendas que no esperan a nadie, pero aún así insisto: voy lentín. Esta certeza no se puede ignorar. Es un hecho al que no podemos dar la espalda. 

Algunos dirán “meritocracia” o “es el de detrás el que debe apretar el ritmo”. ¿Pero nadie se va a atrever a señalar el privilegio del que efectivamente puede caminar más rápido? ¿No habrá que equilibrar la balanza?

Solo atravesando la noche se llega a la mañana, señor Frodo.

Y la noche soy yo, yendo lentín.

A donde usted vaya allí iré yo y no hay colina, valle ni sombra que me vaya a apartar de ese camino. Por tanto no hablamos de voluntad, hablamos de “capacidades diferentes”. Soy una persona lentinizada.

Mi pasos serán parsimoniosos, pero también son firmes. Y esa firmeza nos permitirá llegar lejos. Estos pies, que han conocido los campos de la Comarca no están hechos para apresurarse. Y sí, podrían venir las águilas y acabar con esto, pero eso no va a ocurrir. También contemos con esa certeza. Por tanto la única respuesta posible ante este escenario indeseado pero innegable, es que me espere, señor Frodo. 

Nadie está pidiendo que nos detengamos ni solicitando un descanso, lo que se está solicitando y que parece la única resolución posible ante las circunstancias descritas, es que usted me espere, señor Frodo. Establecer ese plan de ajuste no es solo una cuestión de humanidad y de ética, sino también de pragmatismo. Solo juntos podemos luchar para que el bien reine en este mundo, señor Frodo. Se puede luchar por eso pero debemos hacerlo juntos y a la misma velocidad, que debe ser la mía.