Se acabó el misterio. Esther Turinhan, una mujer viguesa que lleva más de doce años yendo a terapia cada semana y preguntándose qué es lo que su psicólogo apunta en la libreta mientras ella habla lo ha averiguado al fin: el terapeuta ha exclamado “¡Oh, y mantequilla!” a media sesión dejando claro que está haciendo la lista de la compra. “Debería haberme enfadado, pero también aliviada porque no saber qué apuntaba de mí en su libreta me generaba tal inseguridad que me obligaba a seguir en terapia”, ha explicado Turinhan a los periodistas.
Según ha explicado la paciente, el momento en el que se dio cuenta de que raro estaba sucediendo fue tal que así:
“—Oh, y mantequilla.
—¿Perdón?
—No, nada, nada. Continúe hablando de su… de su padre.
—Estaba hablando de la chica del trabajo que me mira mal.
—¿Y cómo te hace sentir eso?
—…pues no sé si decirle algo, pero también me pregunto si en realidad es su estrabismo lo que me…
—Ay. Frosties, Frosties. ¿Cómo se escribe?
—¿Qué?”
Tras el momento incómodo, Esther y su terapeuta acabaron comentando la anécdota explícitamente, hablando de cómo les hizo sentir, priorizando la explicitación de sus emociones. “Y yo pensando que apuntaba que estaba loca de encerrar y resulta que no, que solo pone que necesita Nesquik y cosas así”, explica la mujer.
“Él siempre estaba tan concentrado, apuntando cosas… Rascándose la cabeza… A veces incluso me pedía que me callara para concentrarse, lo que me hacía pensar que mi caso era muy difícil”, explica Esther, que ahora valora dejar la terapia porque por un lado ella se encuentra mucho mejor y por otro su terapeuta probablemente ya ha apuntado todo lo que le falta comprar.
“Al acabar la sesión me pidió que le pagara en efectivo, como siempre, y bajó a la calle conmigo y se metió en el Ahorramas”, dice la paciente.
El psicólogo, con más de treinta años de experiencia, ha aclarado que apuntar la lista de la compra mientras sus pacientes no menoscaba su profesionalidad, aunque el Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia ha revisado los archivos que conserva sobre sus pacientes y ha encontrado cientos de listas de la compra, garabatos y un listado titulado “Ventajas y desventajas de seguir con Puri”.
Hace dos semanas un paciente de un psicólogo madrileño que ofrece terapia online descubrió que este no estaba concentrado mirando a la pantalla atento a lo que decía sino jugando a un videojuego porque sin venir a cuento gritó “¡¡toma, hijo de puta, en la puta cabeza!! ¡Cholazo!”.










Omg me muero.
Yo sé que mi psi no hace esto porque no apunta cosas durante nuestra sesión.
Artículo patrocinado por Ahorra más
Si bien son clichés (tomar notas, pago en efectivo), como nota de humor me parece fantástico el artículo.