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«Esto podría hacerlo mi hijo de cinco años», dice el visitante de una exposición frente a un artista con la cabeza metida en un bote de cristal

Un hombre que visitó ayer por la tarde la Casa de las Culturas del Mundo (HKW) de Berlín, dedicada entre otras cosas a la performance y al arte contemporáneo, mostró su escepticismo ante una pieza titulada «Inside/Outside» en la que el japonés Hiroshi Kusama introducía su cabeza en un bote de cristal y luego intentaba sacarla ejecutando diversas contorsiones.

La pieza de Kusama incita a una reflexión sobre los riesgos del progreso descontrolado, mostrando el peligro de las decisiones sin retorno que pueden poner en jaque nuestra integridad y nuestra supervivencia. Sin dejarse conmover por tanta palabrería, el visitante aseguró que «esto podría hacerlo mi hijo de cinco años». El espectador recordó, de hecho, que su hijo ató una brida a su dedo índice, impidiendo la circulación de la sangre, y hubo que llevarlo a urgencias para que se la quitaran. «Os aseguro que mi hijo no quería invitar a que reflexionáramos sobre puntos de no retorno, simplemente es gilipollas, como el japonés ese», señaló el hombre.

«No pago una entrada para ver lo que ya tengo en casa», protestaba este berlinés después de ver unas fotografías de la artista islandesa Svala Birgisson embadurnada en miel. «Mi hijo se cayó en una fosa séptica y salió lleno de mierda hasta las orejas», apuntó el visitante, muy poco impresionado por el catálogo de la exposición.

Dos horas después de su paso por la HKW, el hijo de cinco años de este señor se hacía con el prestigioso Premio de Artes Visuales que otorga cada año la Academy of Arts de Berlín. El jurado, a través del testimonio del padre del artista, ha querido poner en valor sus investigaciones sobre el pasado personal y colectivo, planteando cuestiones de base política que exploran la conexión entre la realidad y el imaginario.

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