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Un jefe apacigua una posible huelga con una bandeja de miguelitos

En un ejercicio de “management” que será estudiado en universidades y cursos de Administración y Dirección de Empresas, Miguel Guerrero, director regional de Madrid de la multinacional Jenkins & Co, ha logrado apaciguar una posible huelga de sus empleados presentándose en la oficina con una bandeja de miguelitos de crema, según han informado algunos de sus trabajadores. “Los ánimos estaban caldeados, había gente amenazando con llamar a un inspector de trabajo o incluso con organizar una huelga indefinida, pero el jefe ha traído los miguelitos y la peña se ha olvidado de todo al momento”, ha explicado a los periodistas Isabel Marín, del departamento de marketing.

“Es que no eran cruasanes, eran miguelitos ,¿eh? Y una caja hermosa, además. Con cruasanes no consigues anular una huelga, porque la gente aquí está muy quemada y a punto de [ininteligible], ¿sabes? Mpfff. Voy a por otro”, ha declarado otro trabajador mientras se comía su segundo miguelito.

“No quedan. Bueno, no pasa nada”, ha añadido momentos después, demostrando que la moral de toda la oficinia ha cambiado por completo y que los empleados están ya lejos de organizar protestas para exigir dejar de hacer horas extras o reclamar cualquier otro derecho laboral básico.  

Los miguelitos (artesanos, rellenos de crema y con azúcar glaseado por encima) han sido ofrecidos a los trabajadores en la sala de reuniones principal, justo cuando estaban reunidos para decidir entre todos qué medidas tomar para acabar con años de abusos laborales por parte de la directiva. En solo 10 segundos, los ánimos se han calmado, según las fuentes. Y en dos minutos los trabajadores han dejado de hacer comentarios de la empresa para pelearse entre ellos por los miguelitos. Ha sido el propio director regional, Miguel Guerrero, el que ha tenido que intervenir para poner paz, lo que no solo le ha hecho ganar puntos como líder sino que ha dejado claro que los propios trabajadores son tan mezquinos, egoístas y envidiosos como los directivos de la empresa. “En esta oficina el hombre es un lobo para el hombre, pero sobre todo es un lobo para los miguelitos”, admite el encargado de Recursos Humanos.

“Yo creo que ya no me tengo que preocupar, por lo menos en un año”, explica Guerrero, el director regional, que ha usado la tarjeta de la empresa para pagar los miguelitos.

Según datos del ministerio de Trabajo, las bandejitas de dulces y los paquetes de galletas dejados en alguna zona de paso, son el principal obstáculo para la organización de sindicatos de trabajadores y ahogan más revueltas obreras que las fuerzas del orden. 

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