El uso de contraseñas alfanuméricas complejas compuesta de letras, números, símbolos y en la que además se usen mayúsculas y minúsculas intercaladas es insuficiente para garantizar la seguridad de las cuentas, según alertan los expertos en ciberseguridad, que animan a los usuarios a “esforzarse un poquito” y utilizar contraseñas que contengan elementos “que no puedan escribirse con un teclado” como por ejemplo sensaciones abstractas, olores o recuerdos de la infancia difíciles de verbalizar. “Cuanto más difícil sea trasladar en palabras lo que tenemos en la cabeza, más difícil lo tendrá también el hacker o la inteligencia artificial que trate de penetrar en nuestra cuenta de correo”, explica Andreu Florescu, presidente de la empresa de seguridad informática Bitfender.
Los expertos en cibersguridad, pues, animan a no pensar en contraseñas palpables que la mente humana pueda entender sino a ir un poquito más allá para ponérselo más difícil a los piratas informáticos. “Se pueden usar algunas letras o algunos números, pero si a esa secuencia le añadimos un calcetín, un eructo o una sensación concreta, como por ejemplo un poco de vértigo o un trocito del recuerdo de una tarde de verano de nuestra infancia… eso ya es bastante difícil de desencriptar”, explica Florescu a la prensa.
Elaborar una buena contraseña es muy necesario, alertan los expertos, no basta con pensar algo como el equipo de fútbol, el cumpleaños de un familiar o el nombre de un cantante, sino que sería necesario utilizar también experiencias innombrables que trasciendan los límites de la comprensión humana. Es por este motivo que algunas compañías de Internet, como Google, ya marcan el nivel de seguridad de las contraseñas escogidas por el usuario y animan a este a escarbar en lo más profundo de su psique para utilizar, además de algunas letras que puede escribir en su teclado, algunos estímulos o “cúmulos abstractos de información” que vayan más allá de lo que tangible.
Las contraseñas no son el único ámbito en el que la ciberseguridad está reforzándose y desde hace algunas semanas ya hay filtros antibot que obligan al usuario humano a identificar en qué fragmentos de la imagen mostrada ven a Dios.









