«Estamos sentados frente al televisor asistiendo a toda esta violencia sin sentido, sabiendo que nada de lo que hagamos servirá de mucho. Es una vergüenza, un espectáculo patético. Ojalá termine el conflicto, pero no hace más que escalar». Con estas palabras se lamentaba hoy la ciudadanía al consultar la prensa del día y confirmar que la lucha encarnizada por las audiencias continúa copando las portadas y enfrentando sin descanso a David Broncano y a Pablo Motos.
«Yo no soy analista y no entiendo del tema, pero en el fondo ambos son lo mismo y quieren lo mismo: control, poder, influencia. Y somos todos cómplices mudos de esta barbarie», señala una ciudadana de Soria, incapaz de explicarle a su hija de nueve años lo que está viendo en el televisor. «Tampoco quiero aislarla de esto porque el mundo es violencia y es lo que se va a encontrar», dice.
Ayer, se produjo un brutal contraataque de Broncano contra el plató de Atresmedia que dejó a media España pegada a la pantalla. El presentador emuló a su rival invitando al programa a la misma persona a la que Motos había entrevistado el día anterior. «Lo que hace uno, el otro lo imita y así se va cada vez a peor. La violencia solo engendra violencia y nadie parece estar por la labor de frenar», comentan los españoles.
«Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe La Revuelta», declaraba esta mañana David Bisbal, una de las pocas personalidades que se han atrevido a apoyar sin ambages a uno de los bandos enfrentados.
«Pensábamos que todo esto había quedado atrás, que estas guerras eran propias de otros tiempos. Y aquí estamos otra vez», denuncia la ciudadanía, que lamenta que el Gobierno tome partido financiando con dinero público a uno de los contendientes.









