“Es que soy un poquito TOC”, ha dicho hoy una mujer que simplemente sigue las normas básicas de higiene. Margarita Jalea, de 27 años, se ha definido como una persona con trastorno obsesivo compulsivo porque se ducha una vez al día, se lava las manos cuando llega a casa y se cepilla los dientes después de cada comida. “A veces incluso me paso el hilo dental y me enjuago con colutorio”, añade.
Margarita se cambia de ropa diariamente, especialmente la interior, y semanalmente pone a lavar las sábanas y las sustituye por unas limpias. “Entiendo que vivir conmigo es un infierno, estoy completamente obsesionada con la limpieza”, insiste. “He llegado a pasar la aspiradora al mismo tiempo que está puesta la Roomba porque no recogía una enorme mota de polvo”, se sincera avergonzada. “Friego mínimo una vez al mes”, añade.
Esta joven natural de Santa Coloma también se considera una “nazi de la ortografía” porque escribe “a ver” separado, con uve y sin hache. “Mis amigas se meten conmigo porque en Whatsapp alguna vez he puesto el signo de apertura en las interrogaciones. Ese es el nivel”, afirma. “La mayoría de los imperativos los escribo con de al final, e incluso he llegado a corregirle algún tuit a algún famoso”, admite.
Cada vez más personas desarrollan TOC en España. Se calcula que, a día de hoy, el 90% de la población padece este trastorno, siendo el 10% que sufre el Síndrome de Diógenes el único que no está completamente obsesionado con la limpieza.









