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El bar del Congreso dejará de servir burundanga

El escándalo de Íñigo Errejón ha obligado a la clase política a reconocer que ni siquiera los partidos que enarbolan la bandera del feminismo cuentan con herramientas eficaces para prevenir y detectar abusos sexuales en su propio seno. Por este motivo, esta semana la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha anunciado que el bar de la Cámara Baja dejará de servir burundanga a sus señorías.

«Debemos evitar cualquier contexto que favorezca conductas tóxicas o abusivas», señala Armengol en un escrito difundido esta mañana y en el que se asegura que la nueva medida cuenta con el apoyo de todos los grupos parlamentarios.

Los diputados reconocen que, sin burundanga, será más difícil que haya consensos. «Hemos sacado leyes adelante porque disponíamos de esta herramienta que, bien utilizada, agiliza el debate parlamentario. Sin embargo, sus riesgos superan a las ventajas», reconoce una diputada de Coalición Canaria.

«Es una pena que nos quedemos sin burundanga por culpa del machismo institucional, pues lo ideal sería que no hubiera cabida para este tipo de hombres en el Parlamento. Por desgracia, es evidente que fallan los mecanismos básicos de prevención y hay que ponerse siempre en lo peor. La burundanga, desde luego, es una tentación para este tipo de personas», argumenta una portavoz del grupo socialista.

La presidenta del Congreso no ha querido detallar si la medida en cuestión se ha aprobado por unanimidad gracias al empleo de la burundanga. «No le sabría decir, no lo recuerdo», se ha limitado a comentar.

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