Desde la tercera planta de un edificio del extrarradio de Barcelona, una señora se ha apoyado en el balcón a mirar el mundo como si fuera suyo. Los hechos han tenido lugar hoy a primera hora de la mañana, cuando Francisca Trejo, de 72 años, ha salido a su balcón a mirar la calle nada más despertarse. “La señora estaba en lo alto como una diosa”, reconoce un joven que pasó por debajo de ella cuando iba en dirección a la oficina.
En los ojos de la anciana, a unos diez metros sobre la acera, se podía atisbar que, desde las alturas, el mundo se le quedaba muy pequeño. “Nos miraba como si fuésemos hormigas”, denuncian diversos vecinos de su calle. “Y no solo hace esto por las mañanas, por las tardes también se apoya en la barandilla a mirarnos desde ese pedestal que ella llama balcón”, añaden.
Tras permanecer cinco minutos contemplando sus dominios, Francisca se ha metido en casa a ver Espejo Público, según ella para contrastar las informaciones que recaba ella misma desde el balcón con las que le llegan desde la televisión. “Es importante tener diferentes puntos de vista”, ha explicado a los reporteros.
Mañana a primera hora, Francisca volverá a apoyarse en su balcón para contemplar este mundo que le pertenece por derecho propio desde el preciso momento en el que se compró un tercero exterior con vistas a la calle.









