Después de desatender varias peticiones de clientes y de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, el responsable de la frutería Coyote de Calatayud ha sido multado por emplear la expresión «melón piel de escroto» para referirse a la variedad que normalmente se conoce como «piel de sapo». El dueño del local, Manuel Lipa, dice ser víctima de la «dictadura de lo políticamente correcto» y asegura que él no ha tocado nunca la piel de un sapo, pero sí un escroto. «Solo vendo lo que conozco, lo que yo mismo he catado», dice.
Lipa desoyó durante meses las protestas de muchos clientes, a los que no permite golpear esta variedad de melón «porque el escroto no se palmea así, se acaricia en cualquier caso». Comentarios de este tipo escandalizaban a muchos consumidores, especialmente a los que acudían a la tienda con menores de edad. «Es pura hipocresía: me critican por llamar a las cosas por su nombre, pero en casa bien que se comen el melón y lo disfrutan, con la barbilla chorreando. Será que no he visto yo señoras acariciando el género y peleándose entre ellas por llevárselo a casa. Si la piel de escroto es rugosa pero a la vez tersa y suave, la pieza es simplemente irresistible», explica. «Cuanto más rugoso está, más tiempo ha pasado en la mata», añade.
El empeño del frutero por adaptar la denominación de sus productos al lenguaje actual va más allá del melón. Su tienda ofrece peras turra (las clásicas peras conferencia), chocho rasurado (en lugar de kiwi) y rabo canario (en vez de plátano de Canarias). Por mucho que la clientela juzgue sus ocurrencias como infantiles y de mal gusto, Manuel persevera: «Yo hago lo que hace la RAE, limpio y doy esplendor al género, lo adapto a los nuevos tiempos».
El hecho de que el sueño de este frutero sea regentar un sex shop pero se haya tenido que conformar con continuar con el negocio familiar podría tener que ver con el nuevo enfoque que está dando a la frutería. Algo que él insiste en negar, pese a todo. «Es un debate estéril; al final con lo que hay que quedarse es con el aspecto que tiene mi fruta. Miren estas nalguitas de mandril, qué color tienen», dice señalando una media sandía.









