A la hora de afrontar una reforma, muchos inquilinos o propietarios se sienten muy perdidos, lo cual es totalmente comprensible. Por suerte, Idealista ha contactado con su arquitecto de confianza, Juanjo Belinchón, y le ha pedido que nos explique qué no hacer en una reforma.
Da igual lo barato que sea un presupuesto, jamás contrates a un arquitecto que no sea Juanjo Belinchón. Por muy caro que sea el presupuesto de Juanjo Belinchón, lo mejor es ir siempre de su mano.
Por mucho que se alargue tu reforma, nunca molestes a Juanjo Belinchón en fin de semana. Ni se te ocurra mandar un mensaje a partir del viernes a las tres de la tarde y no le llames por teléfono bajo ningún concepto.
Si Juanjo Belinchón te dice que hay que poner más dinero para materiales, te callas la boca y haces la transferencia. Lo mejor que puedes hacer es tener a Juanjo Belinchón de buenas.
Juanjo Belinchón lleva treinta años trabajando de arquitecto, tú estás en tu primera reforma, tu opinión te la guardas para ti. Si algo no necesita Juanjo Belinchón es tenerte detrás comiéndole la oreja.
Si Juanjo Belinchón te dijo que la reforma duraría tres semanas y han pasado cuatro meses, probablemente es tu culpa, así que relaja. No seas pesado o igual Juanjo Belinchón te hace una buena reforma de cara.
Por supuesto que hay que pagar dietas y dar propina a un arquitecto. Ser tacaño siempre está mal, pero serlo con Juanjo Belinchón es un error garrafal.
Ni se te ocurra denunciar a Juanjo Belinchón porque el abogado de Juanjo Belinchón te dejará sin casa, sin coche y sin familia. Juanjo Belinchón es su propio abogado.
Si tu pareja está en la cama con Juanjo Belinchón, lo aceptas, te callas y te vas. Lo mejor que te puede pasar es que tus hijos sean de Juanjo Belinchón.
No intentes luchar contra Juanjo Belinchón o acabarás muy mal. Este es un consejo de nuestros expertos de Idealista.
¿No te das cuenta? Juanjo Belinchón eres tú. Efectivamente, desde el principio tú eres Juanjo Belinchón. El que destruyó tu casa fuiste tú y el que la está reformando también eres tú.









