La presencia de una pintada con el texto «Tourist go home» en la fachada de un edificio del barrio de Sant Antoni podría indicar que ya sólo queda un turista en Barcelona. Tras años de lucha contra el turismo masificado, parece que los vecinos de Barcelona han conseguido echar a casi todos los turistas de la ciudad.
“Estamos contentos, pero todavía no hemos terminado el trabajo porque queda un turista y no se va”, aseguran desde las asociaciones vecinales que luchan contra el turismo masificado. Cuando hace años se empezaron a poner las primeras pintadas pidiendo a los turistas que se fueran a casa, pocos confiaban en que se llegaría al punto de que sólo quedara un turista en la ciudad. “Lanzarles agua y poner pintadas ha sido todo un éxito”, celebran los vecinos.
En estos momentos, Phillip Grongjaer, el único turista que queda en Barcelona, se encuentra solo en una terraza de la rambla comiéndose una paella de cien euros. “Controlamos sus movimientos para ir poniendo pintadas por los sitios que visita a ver si también acaba yéndose a su casa”, explican las asociaciones. “Como siga pagando tanto por las paellas y la sangría nos va a gentrificar el centro él solo”, lamentan.
Además de lanzar agua y poner pintadas, miles de barceloneses han optado por irse de viaje al extranjero para convencer a los habitantes de esos países que no vengan a su ciudad. Lo que los expertos ya conocen como el turismo antiturismo.









