Tras el fallido atentado contra Donald Trump y los rumores sobre la mala salud de Joe Biden, Trump ha subido hasta un 46% de intención de voto y Biden ha bajado ligeramente hasta el 44% y, ahora mismo, según diversos politólogos, la única estrategia válida de Joe Biden para subir en las encuestas es morirse. “Fallecer demostraría que Biden es una persona vulnerable, humana, con debilidades… y a la vez, si una vez muerto siguiera como candidato, demostraría una fortaleza incuestionable”, explica Nancy Fox en The Economist en un artículo titulado “Is Joe Biden really dead?”.
“[Morirse] es una buena estrategia que el Partido Demócrata probablemente contemple y que quizá sea su gran as en la manga. Eso explicaría por qué están aguantándolo como candidato”, afirma Fox.
Según los politólogos, el votante americano es muy emocional y un candidato fallecido despertaría mucha simpatía y una ola de solidaridad sin igual. “Un rasguño en la oreja no sería nada al lado de una defunción… ¿Le garantizaría ganar las elecciones? No, pero es lo único que puede hacer por mejorar unos números que ahora mismo son muy malos”, decía un analista del New York Times en un artículo publicado el pasado jueves y en el que animaba a Joe Biden a “atreverse a hacer lo que tiene que hacer”.









