- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

Este es tu último artículo gratis este mes. Te queda un artículo gratis este mes. Te quedan unos pocos artículos gratis este mes.
No renuncies a la Verdad, suscríbete

Suscríbete

“La semana que viene no puede ser esta semana porque la semana que viene siempre es la semana que viene, eternamente”, se excusa un hombre que prometió empezar a ir al gimnasio esta semana

ESTÁ HACIENDO UN USO PERVERSO DE LA FILOSOFÍA DEL LENGUAJE PARA QUEDARSE EN EL SOFÁ

Este contenido es posible gracias a las personas que respaldan El Mundo Today con su suscripción. Ayúdanos a seguir siendo el mejor medio de información del país y suscríbete.

Aunque mantiene con firmeza su promesa de ir al gimnasio “la semana que viene”, que fue pronunciada por primera vez la semana pasada, Fermín Sabiñánigo, de 54 años, admite que va a ser difícil de cumplir porque “la semana que viene siempre será la semana que viene en el momento en el que se la denomina así, ‘la semana que viene’”, según ha declarado ante la prensa esta mañana desde el sofá de su domicilio de Moratalaz. “Prometí ir al gimnasio ‘la semana que viene’ y yo intuitivamente diría que la semana que viene ha llegado ya y que me toca ir al gimnasio, dado que lo dije la semana pasada… Pero me he dado cuenta de que la semana que viene es la semana que viene y que cuando esta acontezca ya no lo será, porque la que viene será la que viene. Vaya, que lo que no puedo hacer es mentir”, ha declarado. 

“Cuando dije ‘yo iré al gimnasio cada día a partir de la semana que viene’ hay un problema y es que ese ‘yo’ no significa nada sino que depende del contexto que determine su referencia, que soy yo, pero que podría ser otro. En ese sentido, no mentí, sino que todo el mundo asumió que yo era yo, pero a lo mejor yo no era yo, ¿se me entiende? Y con el demostrativo temporal, lo mismo. Es todo bastante complejo”, ha explicado a los periodistas citando pasajes del libro On the logic of demonstratives del filósofo David Kaplan.

“El indéxico es una función que mapea un contexto y cuando yo digo yo, quizá no soy yo, no asumamos esto como válido en todos los contextos porque tú podrías haber dicho la misma frase y entonces ese ‘yo’ serías tú. Si no aclaramos esto, no hay gimnasio”, ha dicho.

La esposa de Sabiñánigo asegura que el hombre ha estado leyendo filosofía a fin de usar argumentos de corte epistemológico a su favor “y no levantar sus huevos del sofá”. “Me quiere liar a mí, quiere liar al médico y ahora quiere liarles a ustedes”, ha explicado la esposa de Sabiñánigo a los periodistas que han atendido su rueda de prensa.

El hombre, en todo caso, considera que si acude al gimnasio hoy estaría entrando en contradicción consigo mismo porque él prometió acudir la semana que viene. “O sea, de aquí a siete días”, ha insistido. 

Y esa fecha, “de aquí a siete días”, siempre será, según él, “de aquí a siete días”. 

“O sea que paciencia, que va para largo”, ha repetido. 

Además de los problemas de semántica, Sabiñánigo considera que también hay obstáculos ontológicos que le impedirán ir al gimnasio “aunque una persona poco versada en filosofía crea que sí”. “Observemos también la distancia que me separa de la cinta de correr del gimnasio, ¿puedo realmente alcanzar dicha cinta de correr? Pensemos que antes de llegar a la misma tengo que recorrer la mitad de ese camino y luego la mitad de la mitad de ese camino y luego la mitad de la mitad de la mitad… y así eternamente. El movimiento no existe y es por eso que me voy a quedar en el sofá viendo el Tour, donde irónicamente los ciclistas sí parecen estar superando esta paradoja matemática que a mí me obliga a permanecer inmóvil, pero eso es porque son muy ignorantes”, ha sentenciado.

spot_img

Apúntate a nuestro boletín de titulares

Últimas publicaciones

spot_imgspot_img