Un equipo de expertos de la Universidad de Birmingham ha descubierto que, si no fuera por los veganos, el mundo ya se habría acabado en 2013. “Por suerte tenemos a los veganos tirando del carro, si no estaríamos desaparecidos desde hace tiempo”, explican estos científicos, de los cuales ninguno es vegano.
Este pequeño porcentaje de la población que no consume productos de origen animal y que está especialmente concienciado con el medio ambiente es lo único que separa a la humanidad de la extinción. “Hemos disfrutado de once años de regalo gracias a los veganos”, insisten los expertos, que añaden además que, sin el veganismo, los animales se habrían extinguido en 2007. “Bueno, los mejillones un poco antes, porque hay bastantes veganos que se los comen”, matizan desde la universidad.
Para que el planeta pueda resistir hasta 2030, se calcula que el número de veganos debería aumentar al menos un 60%. “Eso sí, deben ser de verdad, no de esos que dicen que lo son y luego comen lo que quieren”, recuerdan los especialistas.
Este descubrimiento ha puesto de manifiesto que los mayas tenían razón con su predicción del fin del mundo, simplemente fueron incapaces de predecir el veganismo. “Era difícil imaginar hace tantos siglos que habría personas que dejarían de comer jamón y queso por voluntad propia”, señalan los expertos.









