Enrique Somozas, un señor de 42 años de Valladolid, considera que levantar los pies mientras su mujer pasa la aspiradora es repartirse las tareas del hogar. “Cuesta, no es agradable, pero son cosas que hay que hacer para poder tener una buena convivencia”, se sincera el hombre. “Por supuesto que preferiría ver la tele con las piernas en el suelo, pero hay que limpiar la casa”, insiste.
Cada semana, Enrique eleva las piernas durante dos largos minutos mientras su pareja pasa el aspirador. “Es duro porque con el ruido no puedo escuchar bien la tele, pero son sacrificios que los hombres de ahora tenemos que hacer”, explica. Aunque pueda parecer una tarea sencilla, levantar las piernas estando sentado en el sofá requiere mucho esfuerzo y no todo el mundo está dispuesto a hacerlo.
Este matrimonio es un ejemplo de modernidad en lo que a las labores del hogar se refiere. “Nos repartimos todo equitativamente, por ejemplo, ella cocina y yo como”, explica Enrique. Cuando su mujer viene cargada del supermercado, Enrique siempre la recibe en la entrada y le lleva las bolsas hasta la cocina. “Las cargo durante cuatro metros”, asegura. “Luego ella ya pone las cosas en su sitio porque es la que se encarga de eso”, concluye.
En lo que respecta a la educación de los hijos, este matrimonio también es un ejemplo de equidad. “Mi mujer les compra la ropa, les hace la comida, les ayuda con los deberes, habla con ellos y lleva todo el tema del colegio y las actividades extraescolares mientras yo soy el responsable de enseñarles de fútbol”, se sincera.









