Hace apenas unas horas, en el Palacio de la Zarzuela, Felipe VI ha vuelto del trabajo y ha preguntado a sus familiares cómo les había ido el día sin reparar en que eran las 11:05 de la mañana y que solo había estado fuera cinco minutos. “Menudo día agotador hoy en la oficina”, ha dicho volviendo del despacho que tiene a veinte metros de su habitación y en el que ha permanecido cinco minutos.
Su familia, que en el momento de su llegada se encontraba desayunando, le ha respondido que está siendo un día de mucho trabajo porque un cartón de leche se ha terminado y ha habido que abrir otro. “Le llaman abrefácil, pero ya te digo yo que eso es de todo menos fácil”, ha lamentado la reina Letizia. Acto seguido, Felipe VI les ha instado a delegar estas tareas complejas porque para algo tienen un personal de servicio.
A las 11:06 de la mañana, Felipe VI se ha sentado a desayunar por segunda vez. “No me he sentado en todo el día”, había comentado siete minutos después de levantarse de la cama. Al monarca le sonó el despertador a las 10:59, se fue a su despacho a tomar un café, un bollo y a firmar tres documentos y luego volvió a reunirse con su familia. “Este martes ya parece un lunes”, ha dicho mientras se secaba las gotas de sudor de la frente.
Tras una jornada de trabajo tan intensa en el Palacio de la Zarzuela, el jefe del Estado y su familia han decidido tomarse unas vacaciones esta misma semana. “Iremos un mesecito a Ibiza, que bien nos lo merecemos”, han asegurado. “Eso sí, que no me hagan firmar ningún documento en el hotel o en el barco porque estoy de vacaciones”, ha concluido el Rey.









