El Tribunal Europeo de Derechos Humanos absuelve a Ross de forma inapelable en su veredicto, hecho público esta tarde, en relación a la presunta infidelidad del joven mientras se encontraba “en un descanso” o “en medio de una pelea” con Rachel. Los 17 jueces de la Gran Sala defienden en su escrito que “la interrupción de facto de la vida de pareja como tal puede y debe interpretarse como una pausa potencialmente definitiva que daba legitimidad a ambas partes para explorar otros vínculos afectivos, temporales o definitivos”. El Tribunal reconoce, eso sí, que la decisión de acostarse con la chica de la fotocopiadora “puede ser sujeto de lícito reproche por parte de Rachel, pero no incurre en ningún caso en la infidelidad”.

La sentencia constituye un duro varapalo para la acusación y, lejos de zanjar la polémica como se pretendía, ha llevado a los defensores de Rachel a cuestionar la objetividad de la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo, acusando a los jueces de machismo y de “caer en un análisis simplista que no contempla las sutilezas inherentes a una relación entre dos personas, que van más allá de los acuerdos verbales que se suscriban en momentos de crispación o enfado”.

La decisión de la Gran Sala del TEDH tiene carácter definitivo y la solicitud de remisión solo se acepta “si el asunto plantea una cuestión grave relativa a la interpretación o a la aplicación del Convenio o de sus Protocolos o una cuestión grave de carácter general”, según estipula el propio Convenio. De ahí que lo que ha acabado dictando esta Gran Sala marque en el futuro los procedimientos de “descanso, interrupción o petición de espacio” en el marco de las relaciones sentimentales.

La sentencia obliga a Rachel a volver con Ross en un plazo no superior a los tres meses.