La alta probabilidad de que la compañía aérea extravíe el equipaje facturado obliga a cambiar la forma en la que hacemos las maletas. Lo imprescindible para el viaje, siempre contigo en cabina. “¿Y qué pongo en la maleta entonces?”, te preguntarás. Te lo detallamos a continuación.

Un despertador con alarma que suene sin descanso para que tu maleta no pase desapercibida


Al personal del aeropuerto en el que haya recalado tu maleta no le va a importar mucho que ésta pase años y años dando vueltas por la cinta. Pero si tu equipaje emite un insoportable sonido de despertador, la cosa cambia. “¿De dónde sale esta puta alarma?”, se preguntarán. Y harán lo posible por quitársela de encima. Nada te asegura que vayan a devolverte la maleta, igual la tiran al mar, pero tú lo habrás intentado.


Queso Camembert de Normandie que vaya oliendo cada vez más, animando a Iberia a devolverte el equipaje


Por si al despertador se le gasta la pila, el queso irá oliendo cada vez más conforme el retraso de la compañía al devolverte el equipaje sea más y más “cantoso”.


Todos los libros que no pensabas leer este verano


Total, ni te iba a dar tiempo ni tenías interés en leerlos. Y siempre podrás decir que tu plan de pasar las vacaciones entregado a la lectura se truncó por culpa de Iberia, que hay que ver cómo son.


Un mapache


Los mapaches tienen un gran sentido de la orientación y unas garras capaces de atravesar la maleta, usarla de cascarón y emprender el camino de regreso a casa.


La figurita Lladró que te regalaron tus suegros


¡Qué pena! Te gustaba TANTO esa figura irrompible de Lladró que te la quisiste llevar para no echarla de menos y la perdieron. Ya es mala suerte.