Amanda J., natural de Huesca, vio ayer por primera vez la cara de su novio, con el que lleva saliendo desde hace más de seis meses. “Se me cayó el móvil al suelo, él se agachó para recogerlo y en ese momento nos miramos a la cara”, explica la joven. “Fue muy romántico”, añade.

La chica admite que “al natural no es como yo lo imaginaba”, pero insiste en que el físico no importa “porque es posible que no nos volvamos a ver las caras hasta dentro de diez años, cuando se me estropee el teléfono o algo”.

Añade además que ambos comparten muchas cosas: “Nos gustan las mismas páginas de Facebook, compartimos tarifa de datos y estamos juntos en la tira de grupos de WhatsApp”, dice.

“Trabajo con el móvil, veo pelis en el móvil, hablo con mi novio a través del móvil… a la vida real solo voy para pasar la ITV del coche, que no entiendo por qué no se puede hacer online”, explica Amanda.

La pareja planea casarse bien pronto, “cuando hayamos asistido a todos los eventos pendientes en Facebook y hayamos terminado de ver Breaking Bad”. En cuanto a tener hijos, se muestran más prudentes: “La sociedad de hoy en día dificulta mucho el poder compatibilizar la maternidad con Twitter”, argumenta la joven.