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Se estropea la máquina de hacer chinos

EN 1994 YA HUBO PROBLEMAS CON EL COLORANTE AMARILLO

Una avería en la cadena de ensamblaje de chinos ha interrumpido bruscamente la producción de nuevos ciudadanos, según admitía hoy el primer ministro del Gobierno chino, Li Keqiang.

Ubicada en Pekín desde tiempos inmemoriales, la máquina de hacer chinos (中国制造商) empezó a fabricar bebés «ligeramente distintos unos de otros» y tuvo que ser detenida ayer a las seis de la tarde, hora local, para evitar que se produjera una catástrofe.

El Gobierno pide a los padres que conserven el ticket de sus bebés

Al principio, la avería afectaba únicamente a la sección de chinos con sobrepeso, pero luego empezaron a mostrar también defectos de reproducción los típicos chinos flacuchos que con los años se convierten en sabios venerables con una barba blanca muy larga.

El aparato no había experimentado ningún problema desde 1994, cuando un fallo en el suministro de colorante amarillo obligó también a parar momentáneamente la producción.

«Mi bebé tiene un ojo rasgado y otro occidental. No me dicen a quién hay que reclamar», se quejaba esta mañana una de las afectadas.

El primer ministro recomienda a los padres de las remesas 678.0A y 4568.Z «que conserven el ticket y la documentación de sus bebés por si aparecen futuras complicaciones».

Voces críticas con el régimen chino consideran que la avería se debe a la progresiva incorporación de elementos tecnológicos en un proceso que antes era exclusivamente artesanal. «Cuando la máquina era tirada por bueyes, no había problemas y todos los chinos salían iguales», explican trabajadores de la fábrica de chinos.

Li Keqiang replica que «sin la existencia de esta máquina con sus actuales prestaciones, los chinos tendríamos que reproducirnos a mano y esto nos quitaría tiempo para el trabajo».

China no descarta llamar a revisión a máquinas parecidas que operan fuera del continente asiático. «De momento, la máquina de hacer hipsters de Malasaña funciona perfectamente, pero tendremos que andar con mil ojos», admitía un portavoz del Ayuntamiento de Madrid.