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Un señor muy importante se enfada por no sé qué de unos informes

SE VE QUE NO ESTABAN HECHOS O ALGO ASÍ

Varios empleados comentaban hoy el enfado del señor importante.
Un señor muy importante de una gran corporación multinacional se ha enfadado mucho esta mañana por no sé qué de unos papeles y unos informes que no habían llegado a no sé quién y tenían que estar listos ayer por la tarde, y eso que el señor importante se lo advirtió tanto a su secretaria como a otro de no sé qué departamento que dice que no sabe nada de todo esto. Aunque se ha confirmado que eran varios informes, se ignora de momento si esta documentación que no estaba lista era más importante que el propio señor importante o no.

El hecho de que el señor importante se haya enfadado tanto hace creer, eso sí, que los papeles eran bastante importantes aunque en otras ocasiones, según fuentes próximas al señor importante, ha habido broncas en la empresa por asuntos que parecían muy relevantes pero luego tampoco lo eran tanto. «A mí me da igual que se cabree. Si eran tan importantes los informes debería haber estado más encima de ellos ya que por algo cobra un sueldo importante», apunta un oficinista de importancia relativa.

«Yo ya he visto que estaba muy enfadado por el tono en que me ha pedido que llamara a ese al que luego ha pegado la bronca», declara la secretaria del señor importante. «Incluso he entrado en el despacho un momento para servirle el café, como cada mañana, y me ha dicho que no le molestara porque estaba teniendo una reunión importante. Total, que el café me lo he tomado yo», afirma.

Cuando el tipo al que ha reprendido el señor importante ha salido del despacho de éste, todos se han fijado en su rostro y han deducido que algo grave había ocurrido. «Le he preguntado si todo iba bien y me ha respondido no sé qué de unos informes de los que él no sabía nada. Estaba entre rabioso y confundido», explica un compañero del afectado.

El señor muy importante ha anulado una comida que tenía programada desde hacía meses para afrontar el imprevisto e incluso ha llegado a decir que «si tengo que ponerme yo a terminar estos informes lo haré, pero luego tomaré decisiones drásticas». Aunque su secretaria ha aclarado que no era una comida importante, sí es cierto que el cambio de planes ha acrecentado el enfado del señor importante. «Se ha llegado a pelear con la palanca de su silla reclinable. Sabe desde hace meses que no acaba de funcionar y aún así ha reaccionado como si se hubiera dado cuenta por primera vez. La ha pagado con la silla claramente, pero aparte de quejarse por lo de los informes toda la tarde y llamar a la gente preguntando por ellos, no ha hecho mucho más» explica la secretaria, que cuando se ha despedido de su superior porque ya era la hora de irse ha recibido como respuesta un «Muy bien» proferido con nulo entusiasmo y rozando la descortesía.

Aunque el señor importante sigue preguntando por los papeles, hay quien cree que los informes en cuestión son los de no sé qué trimestre y ya se entregaron incluso antes de tiempo porque, cuando el señor importante avisó de que había que hacerlos, alguien que probablemente cobra mucho menos que él ya los había terminado.

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