- La actualidad del mañana -
- La actualidad del mañana -

Científicos americanos confirman que la noche es joven

SU PERFIL ES EL DE UNA CHICA RUBIA Y DE 16 AÑOS LLAMADA SHARON

El doctor Sleitt en plena recogida de datos.
La noche es joven. Esta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de expertos de la Universidad de Stanford tras un intenso trabajo de campo que ha mantenido a varios biólogos, antropólogos y psicólogos de la conducta alejados de la calidez de sus hogares e inmersos, durante cuatro largos meses, en el desenfreno nocturno, la fiesta, el baile y el alcohol.

«Por poco no lo contamos. Ha sido un no parar. Hemos empalmado una farra con otra conociendo gente, ingiriendo todo tipo de cosas y viviendo, en definitiva, lo que vendría siendo la nocturnidad. Tras la recogida de datos no albergamos dudas: la noche es joven y hemos experimentado una locura tan gorda que yo hay partes que ni siquiera recuerdo», explica el doctor Sleitt, responsable de la investigación. Lo que sí recuerda el especialista es que el perfil actual de la noche se ajusta al de una chica joven de unos 16 años, delgada y rubia, que te pregunta si tienes fuego y termina arrodillada a las tantas en una esquina de la discoteca Groove, en las afueras de Boston.

Es la primera vez que se lleva a cabo un análisis pormenorizado y riguroso de la nocturnidad. Hasta ahora, no se habían dado las circunstancias requeridas para la realización de un experimento tan complejo y que tanto exige a los científicos a nivel personal. «Es como si te enviaran a recoger muestras al Polo Norte. Sabes que tu integridad personal está en juego y, por lo tanto, debes valorar muy bien hasta qué punto amas tu trabajo y si te compensa poner en riesgo tu estabilidad familiar o tu salud», reconoce Sleitt. El investigador asegura que tenía mucho miedo al embarcarse en tamaña investigación pero explica que, por primera vez en muchos años, «mi esposa tenía un congreso en Europa, los críos estaban en un campamento y se me brindó la oportunidad perfecta para dedicarme por entero a mi trabajo».

La Universidad de Stanford ha invertido treinta y dos millones de dólares en la realización del estudio, de los cuales han sobrado siete mil quinientos «que hemos acumulado como bote y que amortizaremos si, por lo que fuera, tuviéramos que volver a salir para repetir alguna observación», aclara Sleitt.

Los resultados obtenidos serán publicados próximamente en la revista Science, aunque en estos momentos el equipo de especialistas se está tomando un descanso para recuperarse tras el intenso trabajo de campo. «No sería capaz de redactar ni una sola línea. Me duele la cabeza un montón» confiesa Jeremy Rills, compañero de Sleitt. Rills sostiene que «ya no estamos para esos trotes» aunque admite que «era necesario que esta investigación la realizáramos nosotros, que no bajamos de los 60 años de edad, para poder valorar la juventud de la noche desde el distanciamiento que pide cualquier tarea científica».