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Archivos anuales: 2009

Compra El País y le venden el grupo Prisa

¿El futuro ciudadano Kane español?
Antonio Pardiñas, residente en Alameda del Obispo (Córdoba), salió esta mañana a por el pan y el periódico y, al preguntar el precio de El País, el encargado del quiosco le hizo pasar a un despacho y le propuso convertirse en accionista mayoritario del grupo Prisa con condiciones de financiación favorables y asequibles dada su situación económica.

«Yo sólo quería el diario pero el hombre me lió y me dijo que por sesenta euros al mes pues ya tendría el Digital con todos los canales y podría decirles a los periodistas qué temas me interesa que se traten. Total, que le di una paga y señal de veinte euros, que es todo lo que llevaba encima, y le dije que lo discutía con mi mujer» explica Pardiñas. Ignacio Polanco, actual presidente de Prisa, anima al matrimonio a «atreverse en esta nueva aventura mediática por un precio inmejorable gracias a la delicada situación del grupo y, en general, del sector del periodismo en España».

Antonio y su esposa Carmen regentan actualmente una tintorería pero reconocen que la posibilidad de ocupar el despacho presidencial en la sede madrileña de Prisa les seduce bastante. Sus asesores advierten, pese a todo, que no es el mejor momento para liderar un medio de comunicación: «Lo he consultado con mi vecino, que tiene una gestoría, y me ha dicho que está bien pero que tenga en cuenta que esta gente tiene muchas deudas y que por eso están tan interesados en endosarle el marrón a otro», asegura Antonio. Polanco niega que se trate de una estrategia financiera y asegura que su idea es «entregar El País al pueblo porque de algún modo esta es nuestra filosofía como medio de comunicación. No queremos que el periódico caiga en manos de corporaciones».

Aunque el matrimonio sigue valorando la oferta sin haber tomado ninguna decisión, la situación ha generado inquietud en el gremio periodístico. «Nos interesa mucho saber si los Pardiñas son de izquierdas o de derechas y, sobre todo, a mí como profesional me gustaría saber si quieren contar conmigo para dirigir el diario» confiesa Javier Moreno, actual director de El País.

Según han declarado algunos vecinos y conocidos de Carmen y Antonio, su actitud ante la política es más bien escéptica y suelen comentar, refiriéndose a los principales líderes del país, que «se meten en estos tinglados para robar». Antonio es también un fan reconocido del aeromodelismo, por lo que se sospecha que, de convertirse finalmente en una pieza clave de Prisa, esta temática sería uno de los ejes vertebradores de las principales cabeceras del grupo.

Varios niños se asocian para formar un adulto

Inglaterra vive conmocionada tras producirse ayer un caso de fusión infantil voluntaria, un extraño fenómeno biológico por el cual dos o más niños pueden combinarse a nivel celular formando un adulto que conserva, eso sí, la mentalidad inmadura de las criaturas originarias. «Creíamos que no era posible algo así, hay documentos antiguos que se refieren a casos parecidos pero se suponía que eran leyendas y supersticiones» explica Jonathan Harris, pediatra de uno de los niños afectados.

Según dichos documentos, «los críos se asocian voluntariamente porque todos ellos están frustrados al no poder hacer ciertas cosas reservadas a los adultos. La impotencia que sienten es tal que sus organismos se alían para defenderse» añade el doctor. En este caso, el adulto es fruto de la fusión de Ted, Rob, Bob y Dennis, todos ellos residentes en el condado de Kent. «Ted, Rob y Bob tienen -o tenían- trece años de edad, pero Dennis no era más que un bebé de tres meses. Se conocían del barrio y sus familias eran estrictas. Al entrar Dennis en la mezcla, el adulto resultante presenta un carácter muy infantil pero a su vez sólo piensa en beber vino bueno y masturbarse», asegura Harris.

El suceso no sólo ha hecho tambalear los cimientos de la biología. También ha suscitado grandes dilemas morales y jurídicos: «Estamos hablando de un adulto y, por lo tanto, no tiene tutor legal y de momento está por ver si se le declara incapacitado. Los padres de los niños no quieren que beba vino ni que fume porros porque es precisamente lo que no dejaban hacer a sus hijos. El problema ahora es que ellos no son en rigor los padres de esa nueva persona. Digamos que los críos se han salido con la suya», explica la experta en bioética Roseanne Boladres.

«Si supiera qué parte de ese hombre corresponde a la cara de mi hijo, juro por los dioses que le abofeteaba con toda la mano abierta» exclama impotente Robert Crob, padre de Rob. Las familias de los otros niños también se debaten entre la preocupación y la rabia. Mientras una de las madres se alegra ya que «ahora sólo tendremos que darles una asignación y la pagaremos entre todos», otra se angustia «porque es la hora de bañarlo pero meter a ese señor peludo y gordo en la bañera me da mucho asco».

El nuevo adulto, bautizado provisionalmente con el nombre de Trebnnis, ha sido acogido en casa de uno de los niños y se dedica a beber vino y a masturbarse. También ha solicitado, en un inglés bastante rudimentario, que se le presten revistas eróticas bajo la amenaza de pedir un taxi y abandonar el hogar familiar para salir en busca de mujeres.

La idea de los padres es introducirle sedantes en la leche de los cereales y mantenerlo inconsciente hasta que se decida qué hacer con él. Ello implicaría, sin embargo, sedarle contra su voluntad e incurrir, por lo tanto, en una violación de la ley.

«Arafat on ice»

Todo el que me conoce sabe cómo disfruto haciendo escapadas de un día a Londres, Roma, París o Beirut para ir de tiendas y captar el ambiente cultural de estas extraordinarias ciudades. Este fin de semana aproveché un ofertón de British Airways y me planté en Beirut. Hice unas compras en Harrod’s y en Leroy Merlin y, paseando por el West End de la ciudad, me llamó la atención un espectáculo que se acababa de estrenar en el Yussuf Memorial Palace: «Arafat on ice».

Sin pensármelo dos veces adquirí dos butacas de platea (una para mí y otra para el abrigo y las bolsas) y me preparé para disfrutar del espectáculo. No hace falta ni mencionar la estupefacción que me produjo la celeridad con que se había preparado este montaje sobre el Rais palestino, ni la sospecha de que, en definitiva, escondía una hábil maniobra comercial para aprovechar el tirón de un personaje aún muy presente en la memoria de los ciudadanos.

Y no me equivocaba.

La partitura la firma el irregular Christophe Abderraman III, de quien recuerdo la sobreactuada «The phantom of the Golan Highs» o, la por momentos panfletaria, «Join Hezbollah!». El libreto corre a cargo del por mí desconocido Jacob Cohen (leo en el programa de mano: «Former liutenant of the Israel army»).

Como cualquier espectáculo de formato «on ice» el montaje resulta de entrada frío. Los personajes están construídos a base de giros absurdos y golpes de efecto y continuamente se rompe la cuarta pared. Pero vayamos por partes.

El espectáculo empieza con un solo de Arafat. Es un solo vibrante, austero y efectista. A destacar el espectacular parecido del protagonista con Arafat real, efecto, dicha sea la verdad, conseguido con una careta de cartón.

Todo el primer acto, que narra los años de juventud insurgente del líder de la Autoridad Palestina, está trufado de escenas de masas, coreografías excesivas y abuso de cañones de luz. Muy remarcable, empero, la escena de los camellos.

Los autores optan por el clásico argumento folletinesco, buscando la lágrima fácil y oscilando entre el melodrama más desatado y el slapstick más ordinario. Hay un exceso de carrerillas y persecuciones superfluas.

El entreacto o «intermezzo» es quizás el momento más emotivo de la obra, con un Arafat traicionado por los suyos y que, desengañado, abandona la lucha armada. Todo el drama interno, las contradicciones humanas y morales se simbolizan con unos emocionantes molinillos y combinaciones de saltos mortales y «skating backwards». Lástima que todo el «intermezzo» sea descaradamente plagiado de «Cavalleria Rusticana», de Mascagni.

El segundo acto decae considerablemente. Pese al esfuerzo en el aspecto luminotécnico, con despliegue megalómano de efectos estroboscópicos en las escenas de intifada, la trama peca de repetitiva y los duetos transmiten un dejà vu constante.

Nuevamente los momentos que arrancan las ovaciones más sinceras son los solos de Arafat, con unas diagonales a gran velocidad sobre una sola pierna que simbolizan, quizá demasiado explícitamente, el difícil equilibrio entre los intereses del pueblo palestino y la política exterior israelí.

Sobre el tercer y último acto no tengo una opinión clara, puesto que tuve que ir al lavabo y los controles de seguridad me hicieron perder 65 minutos del inicio. Aún así la sensación que queda es de decepción. Puesto que la última parte del espectáculo narra justamente la última parte de la vida de Arafat, era obvio que los autores tenían entre manos una materia prima de padre y muy señor mío. Pero nuevamente pecan de lo mismo: dan por sabidas demasiadas cosas. Como si todo el mundo conociera de pe a pa los acuerdos de Camp David o las precarias condiciones del confinamiento en la Mucata.

Hay también un exceso en el uso de los niños-bomba. Los 20 primeros son impresionantes, pero los sucesivos ya dejan indiferente. Es obvio que el director del espectáculo nos está preparando para la gran aria final, con un Arafat moribundo y desplegando todos sus recursos vocales. Estéticamente es muy interesante la puesta en escena de la agonía del Rais, con una cama de hospital deslizándose sobre el hielo de forma casi espectral. Lástima del pegote final, francamente postizo y en forma de epílogo, donde nuevamente el actor que encarna el líder palestino se luce en un solo desafortunado, con un abuso musical de la sección de cuerda.

Pese a ser un espectáculo comercial para toda la familia, «Arafat on ice» tiene algunos hallazgos interesantes, pero al fin y al cabo queda reducido a la nada por culpa de los efectismos y por no apostar decididamente por un registro concreto, siempre basculante entre el biopic, el thriller psicológico y la ópera rock.

En definitiva, un espectáculo mediocre que no aporta prácticamente nada nuevo al panorama emergente de los montajes «on ice».

Un cliente de El Bulli se come la factura creyendo que era otro plato

Rosendo Mejía acudió con su esposa al célebre restaurante de Ferran Adrià, El Bulli, y se fue sin pagar porque «terminada ya la cena vi que no me traían la cuenta, por lo que pensé que el método de pago sería algo sofisticado, sin tener que sacar los billetes allí entre la comida». Sin embargo, lo cierto es que el camarero sí le trajo la factura a Mejía. «Es verdad que sirvieron como una cajita muy mona que tenía un papel y unos bombones al lado. Nos lo comimos todo, estaba tan bien presentado que no se me ocurrió que aquello fuera la cuenta», alega el cliente.

Aunque los responsables del establecimiento reclaman a Rosendo Mejía el importe de la cena, éste se lo está pensando «porque claro, así en frío me he dado cuenta de que nos comimos un papel lleno de tinta que podría habernos matado. La tinta es venenosa. Fue un error por su parte servirlo con tantas florituras, una temeridad. No sé cuánto les debo, pero hablaré con mi abogado porque quizá son ellos quienes deben indemnizarme».

Ferran Adrià se ha mostrado «entre indignado y desconcertado» porque varios de sus clientes, al enterarse de lo ocurrido con Mejía, deciden tragarse la cuenta «por si cuela». Adrià ya ha advertido que «no les va a funcionar». Poniendo más leña al fuego, Mejía ha apuntado que «si a él le ha funcionado todo el tinglado que tiene montado con las espumas y las esencias, no veo por qué no podemos aprovecharnos también nosotros de sus propias pijadas».

Un albañil español arreglará «el problema ese que tienen en Venecia»

Paco Sánchez, albañil de profesión, pasó unos días de relax en Venecia en compañía de su esposa y allí pudo comprobar que «eso que les pasa con el agua no es ni medio normal». Sánchez asegura que «ellos ya se habrán acostumbrado a vivir así, pero en dos semanas yo esto lo nivelo, le pongo aislante, un poco de masilla en las juntas y cuando todo se haya secado verás cómo lo agradecen».

Los problemas con el idioma han impedido establecer un acuerdo con las autoridades locales, pero el albañil espera que el Ministerio de Asuntos Exteriores haga de intermediario y facilite al alcalde de Venecia un presupuesto para la remodelación de la ciudad. «Ya sé que los italianos trabajaban muy bien el mármol y las esculturas esas blancas de cuando mandaba César, pero ahora mismo esa ciudad está hecha una mierda y es una vergüenza para el mundo latino», insiste Sánchez.

El principal inconveniente de la obra será la necesidad de desalojar Venecia «al menos hasta que se seque la silicona y haya puesto el cintasol». El albañil propone «que se esperen de momento metidos en esas barquitas estrechas que tienen y que se distraigan dando vueltas con los señores disfrazados de bufón».

Mariló Ledesma, esposa de Paco Sánchez, asegura que su marido está perfectamente capacitado para arreglar Venecia «porque en seis tardes pudo alicatar el baño de mi hermana y lo dejó que parece las cascadas de Rockefeller». Admite que «quizá tendrá que llamar a su primo Jose, que le llamamos primo pero no es primo suyo en realidad, pero bueno, que lo mismo da. Él siempre viene a ayudarle cuando tiene una obra complicada».

Sánchez sostiene que «todo esto no lo hago por el dinero sino porque no me gusta ver chapuzas por ahí y más si es algo tan fácil de solucionar». De hecho, tiene intención de ir a ver «eso que dicen de la torre de Prisa que está torcida, porque yo creo que simplemente es cuestión de darle a la pala hasta aplanar la base».

Ensaya una vacuna contra el SIDA para salir en las noticias de La Sexta

El biólogo Roberto Albarado lleva más de dos años investigando para dar con la vacuna definitiva contra el virus de inmunodeficiencia humana. Su único objetivo es «salir en el telediario de La Sexta, que desde que inauguraron la cadena me hace ilusión». Albarado espera que acabar con los seis millones de muertes anuales por la enfermedad en todo el mundo sea motivo suficiente para que le dediquen «al menos una pieza de tres minutos con declaración».

Michael Weinstein, jefe de la Fundación de Asistencia Sanitaria del SIDA de Estados Unidos, dice que ha aparecido cinco veces en The New York Times «pero aún tengo ganas de salir y por eso sigo luchando contra el virus».

«Desde pequeño ha sentido un interés especial por las cámaras porque es muy presumido y luego disfruta viéndose una y otra vez» reconoce la madre de Roberto. «A los cinco años ya insistía para que su padre le donara un riñón. Quería ser el primer niño español con tres riñones porque sabía que sería carne de Informe Semanal», añade.

Albarado considera que la medicina y la biología son las profesiones más susceptibles de ser reconocidas mediáticamente. «Yo no quiero que me saquen por ganar la lotería o por pegar a un niño, que sería lo fácil. Quiero que la gente me vea y piense que soy la hostia», afirma sin ningún pudor. «Además sé que, por mucho que me critiquen por querer salir a toda costa, luego pensarán: ‘Joder, será lo que tú quieras pero ha curado el SIDA’. Ahí es donde quiero llegar, y si es a través de La Sexta, pues mucho mejor».

La SGAE quiere lavar su imagen

La Sociedad General de Autores y Editores, harta de ver cómo baja su popularidad, ha decidido lanzar una campaña para ofrecer su cara más amable. José Luis Borau, su presidente, ha presentado el eslogan “No seas hijo de puta” como “una idea de que la SGAE no es mala, sino que el malo eres tú”. De esta manera la entidad pretende ganarse las simpatías de los miles de usuarios que están descontentos por el uso que se hace del canon digital, entre otras cosas.

Borau, acompañado de un grupo de músicos y cineastas, ha hablado del proyecto: “Un día al mes los mejores músicos del país, como Joaquín Sabina, visitarán un hospital para ofrecer púas de guitarra a los niños enfermos de cáncer por un precio más que asequible”.

El resto de contenidos de la campaña, que llenan casi un folio, comprenden visitas a escuelas, corridas de toros benéficas “en las que se destinará cerca de un 2% a la perrera municipal de Colmenar Viejo”, la representación del espectáculo infantil de títeres “Si pirateas eres un hijo de puta” y la gran estrella del proyecto, el “Día sin canon”.

El “Día sin canon” propone que los españoles no paguen ni un céntimo en concepto de canon durante un día a condición, eso sí, “de no comprar material que estuviese gravado con el impuesto y de no reproducir música ni películas ni ningún otro contenido o parte de él que estuviese sujeto a algún tipo de protección del copyright”.

Finalmente, tras ser preguntado por las visitas a las escuelas, Borau aclaró que los músicos nunca actuarán gratis, y que la escuela visitada deberá pagar un canon “porque las conversaciones que tuvieran los artistas podrían acabar siendo parte de la letra de una canción en el futuro”.

Las oficinas de Microsoft disponen de una sola grapadora

Microsoft presentó ayer en Madrid la nueva versión de su sistema operativo en el marco de la feria tecnológica SIMO. El evento se vio empañado, sin embargo, por la confirmación de un insólito rumor que aseguraba que en la sede principal de la compañía, situada en Redmond, había una sola grapadora que los empleados tenían que ir pasándose uno a otro. Al ser interrogada sobre la veracidad del rumor, María Garaña, presidenta de Microsoft Ibérica, admitió que «es cierto que el tema de las grapadoras no entra dentro de las prioridades de las oficinas centrales y, por lo tanto, se considera que con una ya es suficiente». Más tarde, tras beber unos cuantos combinados que se ofrecían en uno de los stands de la feria, reconoció que «es la misma puta grapadora que tenía Gates cuando aún era un pelanas».

Garaña también explicó que «como es un lío pedir la grapadora y localizar al que la tiene, un equipo estuvo desarrollando durante seis meses un sistema para localizarla vía GPS, hasta que alguien dijo: ‘Coño, esto nos está costando un pastón y por lo mismo comprábamos hasta cuarenta jodidas grapadoras por empleado’. Aquella reflexión dejó a todo el mundo pensativo, y así hasta hoy».

Aunque los responsables de la compañía insisten en que «se trata de un artilugio anticuado y su uso es marginal», uno de los empleados de la firma, que ha querido permanecer en el anonimato, explica por teléfono que «hay verdaderas peleas por culpa de la grapadora del demonio. Basta con que venga un mensajero y tengas que entregarle un recibo que tiene que ir grapado para que pierdas toda la mañana buscando la grapadora y, luego, cuando la has encontrado, convenciendo a la gente de que la dejarás donde estaba para que todo el mundo la encuentre luego. Y ya me ha pasado tres veces que, cuando vuelves a por el mensajero, el capullo ya se ha ido».

Desde las oficinas de Apple Computer en Cupertino, la noticia ha sido recibida con regocijo y pitorreo. «Aquí no tenemos grapadoras», ha asegurado el portavoz de Apple Steve Dowling. «Consideramos que todo lo que no pueda ser dicho en un folio no vale la pena. Forma parte de nuestra filosofía que busca la simplicidad. Es una filosofía oriental. Japonesa. Ellos hablan con frases».

Muere un fumador pasivo por el cáncer de otro

De nada le sirvió prevenir.
Antonio Feijóo, fumador pasivo, falleció ayer tras luchar durante meses contra el cáncer de pulmón de su compañero de oficina, Sergio Saiz, que se negó a acudir a las sesiones de quimioterapia porque se encontraba perfectamente. Saiz lamenta la pérdida de su colega Antonio pero no se siente responsable de su muerte: «Estoy harto de tener que pedir perdón por todo. Encima que hacía el esfuerzo de salir a fumar fuera, ahora resulta que lo he matado. La cuestión es hacerse la víctima. Resulta que su cáncer en realidad era el mío, pero cuando le pedías cinco euros tenía muy claro de quién era cada cosa».

Cuando a Antonio se le diagnosticó un cáncer pasivo de pulmón, insistió para que su compañero Sergio se tratara pero nunca fue tomado en serio. «Decidió entonces someterse a quimioterapia pasiva. Se iba al hospital cada tarde a ver cómo se trataban otros enfermos con la esperanza de que sirviera para algo», explica la mujer de Antonio. La terapia pasiva sirvió de poco porque Sergio Saiz, lejos de dejar de fumar, se abandonó a la nicotina «porque el otro me ponía de los nervios con sus monsergas».

La esposa del fallecido asegura que «mi marido no tenía que haber muerto porque era vegetariano, hacía mucho deporte y no había tocado un cigarro en su vida. Pero tuvo la mala suerte de toparse con un fumador sin escrúpulos que le llenó los pulmones de humo». Pese a todo, agradece que muriera sin sufrir «porque es lo único bueno que tienen las muertes pasivas».

Obliga a beber a su perro para no beber solo

Para no tener que admitir que tiene un problema con la bebida, Francisco Alegre, de 53 años, lleva años obligando a su perro a acompañarle cada vez que él consume alcohol, evitando así beber solo. Esto ha provocado cirrosis y graves dificultades de sociabilidad a ambos, aunque por ahora sólo peligra la vida del can. «No somos alcohólicos, sólo bebedores sociales», insiste Francisco.

«Me gusta pasarlo bien con los amigos y Pipo es mi mejor amigo», dice acariciando al perro, que ronca sobre su regazo. «Es el único que me queda y el único que no dice que soy un borracho por el mero hecho de que me guste divertirme». Lo que más aprecia Francisco de su perro es que siempre está ahí para escucharle y para beberse el whisky que se le cae sobre la moqueta. «Es pecado desperdiciar un buen whisky», dice riendo, «y él lo comprende como nadie».

«Poco a poco, Francisco fue perdiendo a todos sus amigos», explica el propietario del bar Castellos, al que Francisco suele acudir acompañado de Pipo. «Se cansaron de sus excesos y, además, siempre suele contar penas y desgracias y todo el mundo se deprimía». Cuando ya no le quedaba nadie con quien charlar, empezó a ir solo al bar y a beber en casa, pero sus remordimientos de conciencia le llevaron a darle alcohol al perro también. Y empezó a acudir al bar con Pipo. «Cuando salen de aquí da pena ver su incapacidad, la de ambos, para mear en las farolas. Y acaban meándose uno encima del otro sin querer y luego se abrazan y aúllan», asegura el barman. Muchas mañanas los vecinos se los encuentran cubiertos de orines y durmiendo en el portal del bloque de viviendas. De hecho, fueron ellos los que alertaron a las protectoras de animales de la lamentable situación del perro.

La larga amistad de Francisco y Pipo podría verse truncada ahora porque Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de animales PETA, ha denunciado lo que, según ella, no es una situación única. «Hay mucho perro borracho y en el caso de Pipo se seguirán los procedimientos habituales de rehabilitación. El primero consiste en apartarlo de su entorno social y, como no tiene hijos, esperamos que todo sea más fácil».

El Gobierno dará ayudas «con trampa» a los paranoicos

El Ministerio de Investigaciones en la Sombra ha emitido esta mañana, mediante un sistema invisible de rayos Lambda Pi, un comunicado en el que se compromete a facilitar ayudas a los españoles que sufran paranoia y no mueran misteriosamente antes de solicitarlas.

El propio José Luis Rodríguez Zapatero ha reconocido desde siempre la importancia de apoyar esta dolencia psíquica pero asegura que hasta ahora «ELLOS habían impedido tomar medidas concretas como la que estamos en disposición de adoptar arriesgando la muerte de inocentes». Aunque el Gobierno admite, sin dar detalles, que serán ayudas «con trampa», muchos paranoicos están decididos a acogerse a ellas «porque lo que están esperando justamente es que no lo hagamos. Es mejor que las aceptemos aunque esto pueda enfurecerles a ELLOS. Llevamos mucho tiempo huyendo y, si nos hacen algo, al menos estaremos bajo el paraguas del Gobierno y se hará público», reconoce uno de los primeros paranoicos que se ha arriesgado a aceptar el plan de apoyo, bautizado con el sospechoso lema «Fíate Tú».

«¿Quién nos dice que el plan no es de ELLOS también?», advierte otro paranoico que lleva veinte años «agitando los brazos para espantar a los insectos invisibles que, en 1947, los soldados de BioHasher esparcieron por todo el mundo para infectar a los masones y acabar, así, con la resistencia de los malvados hermanos Machada».

Ante los recelos, el portavoz del Ministerio -escondido desde hace diez años en Las Marismas- ha asegurado que «no esperamos que los paranoicos acepten sin más nuestras ayudas porque por algo son paranoicos. Sólo les pido que piensen en el futuro de la Humanidad y que no se rindan ante ELLOS ni ante las larvas malignas que poco a poco se van desarrollando dentro de su cerebro».

El 42% de los vascos finge sus erecciones

Según un estudio de la Universidad del País Vasco que Euskobarómetro hará público este otoño, el 42% de los vascos finge sus erecciones, frente a un 34% que no tiene problemas de erección y el 24% restante que sí los tiene pero que no finge nada. Los autores del estudio atribuyen el resultado a que para los hombres del País Vasco hay cosas más importantes que el sexo. “Para ellos el sexo está bien”, argumenta Ainoha Novo, miembro del equipo de investigación, “pero siempre por detrás de los amigos, la comida, Dios, el monte y la madera; y luego, si no están cansados, vale, un rato”.

Las erecciones simuladas no sorprenden en Euskadi ya que, según Novo, “las mujeres también fingimos orgasmos”. Algunos hombres, al ser preguntados acerca de cómo consiguen copular con el pene flácido, simplemente comentan: “Pues se hace y listos, así, con dos cojones”. Hasta que lo ha hecho Euskobarómetro nunca nadie les había preguntado acerca de esto, motivo por el cual nunca se habían planteado que fuera necesario tener el miembro erecto para hacer el amor. “Si no se mete sola, la metemos con la mano, que no cuesta tanto, joder”, explican en la Universidad del País Vasco, donde añaden que “si hasta ahora nunca hemos tenido problemas para tener hijos, ¿a qué viene esta encuesta?”.

El equipo de investigación que dirige Francisco J. Llera está ultimando la elaboración de un estudio acerca del funcionamiento del aparato excretor en la provincia de Vitoria, aunque no ha trascendido nada. “Sólo hablaré cuando no haya niños delante” adelantó, misterioso.

Muere atropellada por un golpe de viento

«Ha cruzado sin mirar porque, claro, no hay coches. Por lo tanto, no se ha dado cuenta de que una tromba de viento venía a mil por hora. La pobre ha salido despedida y ha acabado estampada contra un escaparate diez metros más allá. Es lo que tiene el viento, que no lo ves. Los camiones y los coches contaminan, pero al menos los ves venir» ha dicho un testigo que luego, ya de paso, ha hecho la previsión meteorológica para toda la semana.

Son muchos los que critican la iniciativa del «Día internacional sin coches» y se preguntan cuántos muertos hacen falta para que los ecologistas reaccionen. «La gente se insulta igual. No llevan coches pero están airados. Mira ese de ahí, por ejemplo, cómo está adelantando a esa pobre señora mayor sin pedir permiso ni nada, empujando. Hay mucho loco suelto al que no tendrían que dejar salir de casa» dice Sergio Muñoz, informático de 43 años, mientras hace cola en una parada de autobús en la madrileña calle Serrano. Luego se pone a despotricar contra un señor que está a su lado al grito de «¡Pero qué haces!» y «¡Fitipaldi!». Una anciana también se ha quejado de que «los jóvenes van como locos».

Son muchos los que solicitan al Gobierno que deje de celebrarse este acto, pero desde la Moncloa se ha insistido en que «una única víctima no debería disuadir a los españoles a la hora de velar por el Medio Ambiente y por España». Mientras tanto, se calcula que al menos 200 ejecutivos llegarán a su casa con los pies destrozados y de mal humor.

Scottex ya no fabricará papel higiénico «porque luego la gente se lo pasa por el culo»

Kimberly-Clark, empresa propietaria de la marca Scottex, ha decidido suspender en España la fabricación de papel higiénico porque, según los últimos estudios de mercado, «los españoles se dedican a pasarse el papel por el ano varias veces al día y sin ni siquiera atender a los dibujitos que imprimimos en cada rollo» explica Rafel Aguilar, Director General de la División de Consumo de Kimberly-Clark Iberia.

Aguilar reconoce que «somos objeto de burla a nivel internacional, estamos hartos de que nos digan que fabricamos un producto tan malo que al cliente sólo le apetece cubrirlo de mierda. Esto ha terminado». La intención de la multinacional es ofrecer en el territorio español «algo rugoso y con pinchos, un producto que inspire de todo menos ganas de frotarse el ojal».

La drástica decisión, tomada en plena crisis de mercado, se produce tras la lucha constante de la filial española por cambiar los hábitos del consumidor. «Hace ya veinte años que anunciamos el producto con un perro monísimo pensando que nadie utilizaría un animal tan bonito para limpiarse el ano. A la gente le encantó el perro, pero siguió pasándoselo todo por el culo».

La situación en España contrasta con la del resto de países europeos. «En Francia, por ejemplo, utilizan desde siempre los suelos de moqueta para restregarse el ano civilizadamente. Hay hasta concursos de cenefas y lo han elevado a algo artístico. Pero aquí, quizá por la influencia de la posguerra, seguimos con las guarrerías igual que los neandertales, que usaban piedras» insiste Rafel Aguilar.

Se desconoce qué ocurrirá cuando los españoles ya no puedan adquirir papel higiénico. Según el sociólogo Salvador Cardús, «lo más probable es que usemos el brazo o la mano y esperemos a encontrarnos con algún amigo o compañero al que poder saludar con un golpecito en la espalda, pasándole así el marrón».

«La gente hacía lo mismo con mis novelas», dice Maria de la Pau Janer

La escritora mallorquina Maria de la Pau Janer, ganadora en 2005 del Premio Planeta, reconoce que «decidí aparcar la literatura porque la gente también utilizaba mis obras para sacarle brillo al ojal; preferí entonces meterme en política para cambiar las cosas desde dentro, aunque creo que mis ideas y propuestas los más finos se las pasan por el forro y, los que no tienen decoro, se las meten en el culo directamente».

Tras la decisión de Kimberly-Clark, todas las miradas están puestas en Arbora&Ausonia, pues parece que, también en España, las consumidoras de compresas no utilizan el producto para olerlo y echarle encima líquidos azules -tal y como se indica en los anuncios- sino que prefieren «metérselo ahí abajo para que haga colchón», según dice un portavoz de la firma.

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