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Archivos anuales: 2009

Un piso de estudiantes se llena de buscadores de setas

Fermín aguantando una gírgola de kilo y medio que había crecido en el salón.
«Lo descubrió el fontanero», explica Ramón, uno de los estudiantes del piso. «Vino porque la pica de la cocina llevaba dos meses atascada y ya estábamos hartos de comer pizzas Tarradellas directamente del plástico para no manchar cubiertos. Y el caso es que encontró un montón de champiñones raros debajo del fregadero y se los llevó en una bolsa. Por la tarde volvió con un montón de amigos y empezaron a mirar por todas partes, entre los armarios de la cocina, revolviendo entre la ropa sucia del pasillo…». Eso fue hace una semana y desde entonces no han parado de entrar viejos a todas horas con un cesto de mimbre bajo el brazo.

«Es difícil salir a buscar setas por la ciudad y, como somos jubilados y no tenemos coche, lo tenemos especialmente difícil. Fermín me dijo que aquí había material y se corrió la voz», dice uno de los aficionados mientras escala una montaña de zapatos del recibidor. «Hay que saber cortar las setas, no se deben arrancar de donde están sino que tienen que cortarse con una navaja, así van creciendo más y más. Y las cestas tienen que ser de mimbre, para que las esporas vayan cayendo sobre la ropa, los papeles y las latas de cerveza y sigan creciendo rovellones y champiñones y de todo», explica mientras llena su cestillo.

El tradicional recelo de los buscadores de setas está empezando a afectar a la convivencia de los inquilinos del apartamento y a los propios visitantes. Cada uno tiene sus propios rincones reservados, que vigila con ahínco. «Uno descubrió que habían salido un montón de rovellones detrás de la lavadora y se quedó allí, vigilando que nadie se acercara, y es un poco injusto porque las setas son de todos y hay que compartirlas. Además, el rincón de la lavadora es el mejor porque es muy húmedo» dice otro buscador de setas mientras arranca el parqué buscando trufas. Marei, una de las chicas del piso, hace dos semanas que lleva ropa sucia porque le da miedo acercarse al lavadero a hacer la colada.

Pese al revuelo, los jóvenes tardaron en darse cuenta de que la invasión de buscadores de setas no era normal. «Aquí siempre hay mucha gente entrando y saliendo y no es raro encontrarte a alguien que no conoces durmiendo en el sofá o en la moqueta por las mañanas; te limitas a no hacer preguntas y a ofrecer café», dice un estudiante. «Yo creo que Marisa, que va todo el día fumada y se mete de todo, no debe de haberse enterado aún. Es la guarra del piso. Guarra de verdad y guarra de lo otro también. No le hemos dicho nada, que se joda porque es una borde y una borracha y siempre termina ella el papel higiénico y luego no baja a comprar más. Ni siquiera pone un paquete de Kleenex».

Al ser preguntada por la situación de las setas, Marisa se limitó a encongerse de hombros: «No sé, yo he visto muchos tipos por aquí pero pensaba que eran los colegas de alguien. Espero no haberme acostado con ninguno anoche porque volví de fiesta y no recuerdo demasiado».

El único percance serio tuvo lugar cuando uno de los ancianos encontró hongos secos en la mesilla de noche de Marisa y se los llevó a casa confundiéndolos con los comestibles. Fue hospitalizado con «fuertes alucinaciones y ganas de marcha», pero el incidente no ha minado los ánimos del resto de buscadores de setas, que siguen acudiendo en manada.

Crea un medicamento contra el Alzheimer pero lo olvida en algún sitio

Robert Marth, experto en el estudio del deterioro cognitivo, anunció ayer por la tarde que, tras años de investigaciones, su equipo de la Universidad de Cambridge había dado con un complejo inyectable capaz de erradicar la enfermedad de Alzheimer. Esta trágica dolencia, que afecta a más de 26 millones de personas en el mundo, no disponía aún de una cura definitiva y, por lo tanto, el anuncio de Marth generó una expectación sin precedentes en la comunidad científica. «Es el fruto de años de trabajo y de múltiples ensayos sin resultados apreciables pero, por fin, parece que hemos dado con las claves para revertir la deposición de amiloide», llegó a afirmar el experto neurólogo.

Esta mañana, sin embargo, cuando científicos y medios de comunicación se disponían a asistir a la presentación del medicamento, Marth se percató de que había perdido tanto el complejo inyectable como las notas que indicaban su composición. «Es la primera vez que me pasa, yo no suelo… puede que esté en el taxi pero no sé, yo… no sé. Llamaré a mi mujer, ella siempre me cambia las cosas de sitio. ¿Dónde coño está mi móvil?» ha dicho el doctor con la voz entrecortada.

Suspendida la presentación, los compañeros de Robert Marth han intentado ayudarle a recordar dónde había estado antes de acudir a la universidad, pero los intentos han sido infructuosos: «Recuerdo cosas sueltas», ha reconocido Marth. «Recuerdo haber puesto el medicamento en el bolsillo de la americana, pero no puede ser porque yo ya no llevo esa americana. La americana es de cuando era joven, es de los sesenta. Yo nunca llevaría esa americana ahora. Ahora está más de moda el trench. Y creo que mi mujer… mierda, yo diría que mi mujer murió el mismo año que Lennon, por eso siempre me acuerdo. ¿Aparece mi móvil o no? Que alguien me haga una perdida, coño».

El periódico The Guardian ha criticado la falta de rigor del equipo de investigadores, «que no guardaron un medicamento tan preciado en un lugar seguro». También ha lamentado «las falsas esperanzas que se han levantado entre los afectados por la dolencia, lo cual sería imperdonable si no fuera porque, a estas alturas, tampoco ellos recuerdan nada de todo esto».

Un gato se sienta encima de unos papeles importantes

Las cámaras de seguridad captaron el trágico momento.
Un gato gris de raza indeterminada burló ayer los controles de las oficinas del Pentágono y se sentó durante más de tres segundos encima de una documentación crucial «que contiene datos reservados que ni siquiera se han copiado para evitar filtraciones», ha explicado el portavoz Geoff Morrell. Las personas que se encontraban en aquel momento en la sala reconocen que se les cortó la respiración al ver que el gato se disponía a reposar sobre los papeles. «Yo vi que miraba en aquella dirección pero nunca pensé que fuera capaz de hacerlo. Luego se fue acercando, ya saben cómo son los gatos, y a la que nos despistamos ya estaba encima, bostezando como si nada», explica un testimonio.

Hubo momentos de mucha tensión, según reconoce Morrell: «Al ver al gato allí todos gritamos, fue inevitable. Pero entonces el animal, en vez de moverse, sacó las uñas porque se asustó y eso nos sumió en un estado de ansiedad tan fuerte que nos paralizamos. Nadie podía articular palabra pero todos teníamos en mente la posibilidad de que aquel gato fuera árabe».

Finalmente, uno de los presentes tuvo el acierto de desenvolver un bocata de atún, que atrajo inmediatamente la atención del gato. «Cuando salió de allí nos lanzamos todos encima de los papeles para protegerlos con nuestra propia vida si era necesario. Ahora están en un lugar seguro y el gato está controlado mediante un sistema complejo de bocatas de atún que unos compañeros han diseñado sobre la marcha. Quizá no podemos evitar que se siente, pero sí podemos hacer que se mantenga lejos de los papeles importantes. El riesgo para la población es ahora mínimo», insiste Geoff Morrell.

El 92% de la gente que escribe «jaja» en Internet no se ríe de verdad

Su "yo virtual" se está partiendo el pecho.

Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística, los internautas no siempre son fieles a sus emociones cuando se comunican por Internet. Una investigación en la que han participado más de 2000 voluntarios demuestra que, cuando una persona expresa su risa en chats, foros o e-mails mediante las grafías jaja, jajaja, juas y otras derivaciones, muchas veces no se carcajea de verdad y normalmente su rostro permanece impasible. Esto convierte a la mayoría de internautas en gente despreciable y mentirosa que engaña a sus amigos, dice Modesto Cabellos, director del INE.

El estudio ha causado cierta decepción entre los internautas y muchos parecen reconocer que «los ‘jajaja’ son ciertos a medias, pones que te ríes y no es verdad aunque a veces te rías un poquito, por dentro», asegura en un comentario el lector de un importante periódico online.

Pese a todo, casi todos los usuarios de la Red prefieren seguir fingiendo y se hacen los sorprendidos, mostrando su indignación en foros y chats escribiendo en mayúsculas. «Como decía el gran poeta Joan Maragall, hay que mojar la pluma en el corazón. Yo hago lo mismo pero con el ratón», dice Javi Pons, usuario de un concurrido foro. «Si pongo un icono que representa que estoy contento es porque, realmente, he hecho ese ejercicio de introspección y he comprobado que mi corazón está alegre. No hay que jugar con los sentimientos porque se engaña uno a sí mismo y eso nunca es bueno».

«Yo no me río pero porque soy muy así. Pero cuando cuento un chiste y me dicen que se ríen, hombre, pues espero que sea porque se están riendo», reza otro mensaje del mismo foro. Otro usuario responde con una analogía: «Mira, esto es como lo de que las mujeres fingen los orgasmos. Todo el mundo lo sabe, los hombres también, pero ninguno sospecha siquiera que se lo hagan a él. Ya es hora de que empecemos a ser honestos los unos con los otros. ¿Nunca has sospechado que la gente en Internet parece más feliz de lo que realmente es?».

En el estudio del INE, que se centra en todos los recursos que se utilizan en Internet para expresar emociones, se hace especial hincapié en el uso del símbolo «;)» en entornos laborales. Por ejemplo, cuando en un e-mail de trabajo un compañero le recrimina a otro un error, es muy probable que la misiva termine con dicho emoticono, que representa una cara que está guiñando el ojo. Pues bien, eso no quiere decir necesariamente que el remitente esté guiñando el ojo cuando recurre a este signo. La intención real es quitar hierro al asunto como diciendo «ey, tampoco te lo tomes a mal porque te lo digo con media sonrisilla, pero vamos, que ya te lo he dicho y apechugas y te jodes pero ya no tienes derecho a enfadarte porque he puesto el iconito del buen rollo».

A las grandes compañías de telefonía les preocupa que el descubrimiento haga descender el número de abonados a las líneas ADSL. «Si algo que digo no hace gracia, paso de que escriban cientos de ‘ja’ o de que pongan un montón de muñequitos amarillos revolcándose por el suelo a carcajadas. Francamente, no busco ese tipo de relación. Cuando acudo a Internet es para encontrar vínculos francos y alejados de la hipocresía que impera en el mundo real. Para esto no pago el ADSL, para esto no», asegura un e-mail que está empezando a circular por la Red de forma masiva.

El Gobierno despedirá a algunos españoles para ahorrar costes

Upset frustrated young man reading bad news in postal mail letter paper document sit at home table, depressed stressed guy worried about high bill tax invoice, overdue debt notification money problem

La ministra de Economía Elena Salgado acudió ayer al Congreso con los Presupuestos para 2010 y, también, dispuesta a presentar algunas medidas previstas para «corregir el déficit del Estado gracias a un recorte sin precedentes del gasto». La ministra y vicepresidenta segunda explicó que «nos hemos dado cuenta de que quizá no son necesarios tantos españoles» y que, por mucho que se paguen impuestos, el gasto que cada ciudadano representa para el conjunto de la sociedad «es una pasada y, total, luego hay gente que tampoco sabes muy bien qué hace aquí».

Como ejemplo para justificar la posibilidad de «retirar la españolidad» a algunas personas, ha citado a «esos chicos que están en los semáforos haciendo malabares o los homeópatas». La propuesta ha levantado polémica porque no se han concretado los criterios por los que se regirán los despidos. «Despedir a alguien es duro, no siempre justo, pero sin duda sería irresponsable no afrontar la cruda realidad. No vamos a despedir a gente que lleva treinta años españoleando, tampoco a los cojos que llevan esos zapatos ortopédicos con la suela muy gorda ni por supuesto a los funcionarios, con los que ya nos comprometimos», aclaró la ministra.

Ante las duras críticas de la oposición, lanzadas con especial indignación desde las filas de Izquierda Unida, Salgado ha replicado que «ustedes los comunistas son buena gente pero tienen que entender que ser español no sale gratis». Cuando la ministra ha insinuado que podría despedirse «a los que acaban de llegar, como suele ocurrir en las grandes empresas», la portavoz de los populares Soraya Sáenz de Santamaría ha preguntado si «la intención del Gobierno es dejar el país sin ‘bebesitos’ sólo porque el despido sale más barato». Salgado ha aclarado que «a mí los bebés me gustan mucho» y ha enseñado una fotografía de cuando su hija tenía tres años. Tras contar algunas anécdotas sobre lo difícil que fue el periodo de lactancia, ha retomado la cuestión de los despidos para reconocer que «los bebés seguirán siendo monos aunque ya no sean españoles, pero ya veremos a quién despedimos, no adelantemos acontecimientos». Sáenz de Santamaría ha insistido en que «medidas como ésta pueden fomentar un abrupto descenso de la natalidad en España», pero la ministra ha asegurado que esta teoría es falsa porque siempre habrá mujeres que se queden embarazadas «porque a todo el mundo le gusta el mambo, tú ya me entiendes».

Los calvos y los que pronuncian mal las eses, en el punto de mira.

Aunque la vicepresidenta segunda ha precisado que se creará un comité de recursos humanos para llevar adelante los despidos «con la toda la sensibilidad posible», ha planteado la posibilidad de «cuestionar la permanencia en España de tantos calvos y de gente que hace cosas tontas como pronunciar mal las eses, a no ser que quieran pagar una cuota que nos compense a todos». Mariano Rajoy ha afirmado que «esto de las eses es especialmente cruel y gratuito» y ha preguntado si «los socialistas piensan ahora que hay que recuperar prácticas filonazis como la eugenesia». Salgado, visiblemente molesta, ha asegurado que «no se trata de si se llaman Eugenia o Pepito, despediremos a quien tengamos que despedir se llame como se llame».

«Corríamos desnudos por el 10 de Downing Street»

“Tócame los bongos” es el sugerente título de la muy esperada biografía de Margaret Thatcher que acaba de aparecer en el Reino Unido. Su autor, el reputado periodista Samuel Seedinh, ha tenido acceso a una gran cantidad de documentación personal perteneciente a la política conservadora que fue Primer Ministro entre 1979 y 1990. Con el beneplácito de la Dama de Hierro, su biógrafo desvela algunos episodios totalmente desconocidos de la política internacional referidos al final de la Guerra Fría, la guerra de las Malvinas o el durísimo pulso que la premier británica sostuvo con los mineros y los sindicatos a mediados de los ochenta.

Estos son algunos de los fragmentos que están levantando ampollas:

“Reagan se presentó eufórico aquella noche. Margaret estaba repasando su discurso ante las Naciones Unidas cuando el viejo actor se le acercó por detrás y, sorpresivamente, exclamando moqui-moqui, le sostuvo con fuerza ambos pechos. Al día siguiente, ante la asamblea anual, representantes de todo el mundo pudieron darse cuenta que Thatcher llevaba el pecho izquierdo a la derecha y el derecho a la izquierda”.

“No era habitual que Thatcher se paseara desnuda por su residencia oficial en el 10 de Downing Street aunque ella misma había confesado a destacados tories que se sentía especialmente orgullosa de su ‘parachoques’ y que nada desconcertaba más a un mandatario extranjero que aparecer en el salón recién salida de la ducha. Aunque en algunas ocasiones excepcionales, como la visita de Gorbachov en 1987, fue todo su gobierno quien salió de la ducha”.

“Siempre fue muy aficionada a la percusión aunque, en cierto modo, todo se debió a un mal entendido. En sus primeros años de gobierno visitó algunos países africanos de la Comonwealth y allí se interesó por la cultura negra, especialmente por los bongos, por su llamativa sonoridad y su extraña asimetría. ‘Uno es más grande que el otro’, comentó a un músico la radiante Margaret, ‘les pasa lo mismo que a los míos, toque, y verá’. Como a la mayoría de las inglesas, la simple sonoridad de la palabra bongo la remitía a su yo más salvaje”.

Hallan pelo humano en un desagüe

Rosa Boyero, profesional de la limpieza, encontró ayer por la tarde unos filamentos oscuros en el desagüe de la bañera de uno de sus clientes, Alfonso Ramos, que vive solo desde hace tres años en un apartamento de Tarragona «donde nunca ha ocurrido nada raro». Tras ser alertadas del hallazgo, y ante la posibilidad de que los filamentos pusieran en peligro la salud pública, las autoridades examinaron el material a conciencia y concluyeron que se trata de pelo humano. «Es una curiosa mezcla de cabellos largos con vello púbico, todo compactado y húmedo. El desagüe es de aluminio, como todos, y en principio parece raro, por no decir imposible, que de allí brote todo esto», explica un agente de la Policía científica. Ramos asegura que es la primera vez que ve una bola de pelo parecida y niega que haya estado realizando experimentos o cultivos extraños. «Yo no sé nada de química, sólo soy contable», asegura.

Hasta que se averigüe el origen del vello, la bañera de Alfonso Ramos permanecerá precintada y a ella podrán acceder únicamente los expertos a cargo del caso. El secretismo oficial no ha hecho más que avivar los rumores entre la población, que empieza a mirar con otros ojos al aluminio. «En esta dictadura de la tecnología en la que vivimos, nos liamos a usar materiales sin saber lo que puede ocurrir. Basta con que esa pelambrera sea contagiosa para que los edificios se transformen en grandes barbas y España, en vez de ser como una piel de toro, acabe convertida en un enorme pubis siendo nosotros las ladillas. Ahora en invierno el pelo no nos parece mal, pero espera a que llegue el mes de agosto en Madrid, por ejemplo», advierte una ciudadana que no ha querido desvelar su identidad «porque ya sé lo que hacéis luego con los nombres de las personas».

Otros, desde un enfoque más constructivo, ven en el «aluminio peludo» un posible remedio para la alopecia. «Sería cuestión de colocarse un casco de aluminio en la cabeza y esperar a que crezca la cabellera. El reto supongo que será conseguir que no crezca sólo pelo púbico porque si no todos tendríamos el peinado ese raro de los argelinos. Y bueno, también es cierto que a la que te dé el sol en la cabeza aquello puede alcanzar temperaturas altísimas. Pero vaya, a los calvos ya les pasa un poco eso, les da un poquito el sol y parecen focos rojos de discoteca» argumenta Javier Blázquez Gámez, experto en física de materiales.

Podría haber vello púbico en Marte.

Al trascender el descubrimiento fuera de nuestras fronteras, muchos científicos han pedido fotografías del desagüe para someterlas a examen. La Agencia Aerospacial Norteamericana (NASA) ha llegado a reconocer que existen imágenes de la superficie de Marte donde se aprecian masas velludas muy similares a las encontradas en el apartamento de Alfonso Ramos. «Podría ser vello púbico, pero de un pubis no humano. No descartamos que los genitales puedan ser formas de vida no necesariamente ligadas a otro organismo, aunque en nuestro caso siempre estén pegados a un hombre o a una mujer. Que exista aluminio con sus propios genitales abre muchas posibilidades», afirma la agencia en un comunicado.

Edwin Eugene Aldrin, el segundo hombre en poner un pie en la Luna, llegó a decir que le había parecido ver una perilla encima de una roca lunar, aunque luego añadió «creo que se me ha ido un poco la perola con eso que he dicho de la perilla». Ahora sus impresiones han dejado de ser anecdóticas y figuran en el centro de todas las investigaciones sobre vello espacial.

En España, el tema ha suscitado una polémica entre Rosa Boyero, la descubridora de la mata de pelo, y Alfonso Ramos, propietario de la bañera. «Creo que si hay que bautizar de algún modo a la bola de pelo, tendría que llamarse ‘pelo Boyero’ y no ‘pelo Ramos’. Fui yo quien se acercó y agarró esa masa asquerosa y puede que peligrosa. Alfonso vino después y se limitó a chupar cámara cuando vinieron los de La Sexta», explica la mujer.

Juan José Millás no escribirá «hasta que consiga colgar esas putas cortinas»

Millás ante el ventanal desnudo.
El escritor Juan José Millás ha llamado esta mañana a la redacción del diario El País para comunicar que suspende todas sus colaboraciones en los medios de comunicación, así como cualquier otra actividad periodística y literaria, «hasta que resuelva un asunto que requiere mi plena concentración». Al ser interrogado varias veces sobre la naturaleza de este asunto, ha reconocido finalmente que «estoy intentando colgar las putas cortinas de mi estudio, que las lavé porque estaban ya negras y ahora sólo se suben de uno de los lados porque no puedo colocar bien las cuerdas que las sujetan».

Aunque el autor no ha querido dar muchos más detalles al respecto y se ha encerrado en casa para pelearse con las cortinas, el humorista Juan Carlos Ortega, amigo de Millás, ha declarado a este diario que «le llamé para saber si se estaba quedando con los de El País o qué pero enseguida me di cuenta de que iba en serio y de que estaba muy nervioso porque decía muchos tacos. Le dije ‘Juanjo, coño, que estás haciendo el ridi’ y le recomendé que al menos pidiera ayuda a su esposa Isabel. Entonces se cabreó más aún y me contestó que ella tampoco tiene ni puta idea de cortinas y que encima no para de decir lo típico que dicen los psicoanalistas, es decir, que en realidad no se está enfrentando a las cortinas sino a la figura paterna». Ortega cree que la teoría de la esposa del escritor, Isabel Menéndez, que es efectivamente psicoanalista, no va desencaminada porque el padre de Millás «era muy manitas y siempre llevaba un destornillador encima. Por eso se lo ha tomado todo como un reto personal».

Pese a las interpretaciones psicoanalíticas, Millás asegura, claramente fuera de sí, que «no soy tan hijo de puta como para querer colgar a mi padre» e insiste en que «el problema es simplemente que no puedo escribir con tanta luz y tengo que averiguar cómo coño funciona el sistema ese de los estores, que parece sencillo pero es una puta mierda». Según su propia esposa, el tema está obsesionando tanto al escritor que, bajo el seudónimo de Chesterton, ha llegado a pedir ayuda en foros de Internet dedicados al bricolaje y a los cuidados del hogar. «Me lo conozco bien y estoy convencida de que, si finalmente vuelve a la literatura, su próxima novela se titulará ‘Las cortinas'», aventura Menéndez.

Vuelve Jordi Pujol

El ex President de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, está sopesando la vuelta a la actividad política, según confiesa en el artículo titulado “Mi vuelta” publicado en el diario La Vanguardia. En el mismo, Pujol aclara que “nunca lo haría en Convergència Democràtica, y menos en Unió”, sino en un marco bien distinto. “El anarquismo es una idea muy tentadora”, escribe, “quizás la única salida a un sistema agotado”. “Además”, prosigue, “el anarquismo, tal como lo veo, no se contradice con la idea de Dios ni con la familia”. “El domingo, claro, es el Día del Señor, pero nadie te obliga a tener Dios los días laborables, que es cuando el anarquismo tiene más sentido”.

Los últimos años el político ha dedicado buena parte de su tiempo a escuchar jazz y a tocar el contrabajo, ya que, según sus propias palabras, “el jazz me ha abierto los ojos” hasta el punto de que cree que hoy por hoy las ideologías del siglo XX están quedando en evidencia. “Hay que reinventar la política europea”, afirma.

Pujol, que como es sabido tiene un vínculo muy estrecho con el Rey Juan Carlos, confiesa que ambos han pasado últimamente numerosas noches “charlando y bebiendo vino y escuchando y tocando jazz, sobretodo free jazz y bebop”, durante las cuales “hemos hablado del anarquismo con mucha intensidad, si bien él, que es mucho más nihilista que yo, no puede hablar de ello en público debido a su profesión de rey”. Ambos coincidieron en que el futuro de Europa pasa por liberarse de las limitaciones del actual sistema político y apostaron por una Europa mucho más “intensa”. “Las noches con Juan Carlos me han llevado a plantearme seriamente la creación de un partido anarquista para el cual ya he contactado con bastantes amigos y personalidades del mundo económico y político que se han mostrado dispuestos y abiertos”. No menciona ningún nombre, si bien deja claro que todos ellos tocan algún instrumento.

Acaba el artículo anunciando la próxima aparición de un disco llamado “My Feelings Are Just For Catalunya!”, grabado con él al contrabajo, el Rey a la trompeta y Abel Matutes al piano, que podrá descargarse libremente en Internet bajo licencia Creative Commons.

Dos niños cambian el trazado del Ebro

Los hermanos Ferreira se resistían a ser "capturados" por sus padres.
Los hermanos Ferreira, de nueve años, pasaron la tarde de ayer jugando en el Puente del Ebro de Tudela (Navarra) mientras sus padres celebraban una comida familiar en un restaurante de la zona. Al parecer, las criaturas decidieron acercarse al margen izquierdo del río y empezaron a jugar con un palo y unas piedras con las que modificaron el trazado del Ebro, que ahora desemboca en Murcia.

«Es una catástrofe natural que va a afectar económicamente a muchas familias» asegura Gervasi Aspa, alcalde de Deltebre, que pide además que el Gobierno catalán declare el Delta del Ebro «en situación de emergencia nacional». Mientras la desembocadura anterior del río se vacía rápidamente de agua, en Murcia el acontecimiento está siendo aplaudido por la población, que se despide para siempre de los problemas de sequía. «Ahora que muchos ya no se acordaban de la polémica por el trasvase del Ebro, van esos dos niños gilipollas y la arman» se queja Javier Martínez, decano del Colegio de Hidro-geólogos de España.

Las autoridades piden calma y aseguran que se necesita tiempo para evaluar las consecuencias de lo ocurrido. Toribio Recasens, portavoz de la Federación Catalana por el Bienestar del Mejillón del Delta, replica que «nosotros tenemos muy claras las consecuencias que se han derivado de todo esto: los mejillones se quedan sin agua y agonizan, sufren migrañas terribles y se chupan unos a otros para obtener oxígeno».

En Murcia el panorama es completamente distinto. «Los niños se revuelcan en el agua porque muchos la habían visto sólo por la tele» exclama Miguel Ángel Cámara, alcalde de la localidad. Tal es el entusiasmo de los aldeanos que algunas asociaciones locales plantean la instauración de nuevas tradiciones para celebrar la llegada de tan preciado líquido. «Queremos que cada año, por estas fechas, la gente salga a la calle para ver cómo el párroco ahoga a un borrico en un charco», sostiene Cámara. Muchos también proponen que los hermanos Ferreira sean inmortalizados en una escultura de bronce, aunque «por supuesto habrá que contar con el permiso de sus padres, igual que con el borrico también habrá que ver qué opinan en Europa», reconoce el alcalde.

«Me quiero casar por lo senil»

María Cerdejos tiene 66 años y no recuerda si al final se casó o no con Mario, el hombre con el que convive «desde hace… no sé, creo que desde que me casé». Ambos sufren los achaques de la edad, aunque María, más joven, lo lleva mejor que su compañero, que recoge pelusas del suelo creyendo que pertenecen a la cabellera de Lord Byron. «Yo sé que no atinamos mucho y por eso pido al Gobierno que deje que nos casemos por lo senil. Le mando cartas al presidente Adolfo Suárez, pero me contesta hablándome de sus perros», se queja.

Los dos ancianos me reciben muy cortésmente, pero han cometido un error fatal que me obliga a apartar la vista. Él se ha puesto su ropa pero también la de ella, por lo que María va completamente desnuda. Mario suda como un cerdo y se queja continuamente del horno del vecino, al tiempo que busca un charco en el que refrescarse. «No sé cómo lo hacían los cromañones, de verdad que no lo sé. Y encima hicieron aquello del fuego. Qué calor», se lamenta.

Intuyo que María sufre alzheimer porque cada cinco minutos se sorprende de verme y me pregunta si soy «el chico de los espárragos». Pero se la ve tan feliz como a su pareja. No parece importarles la crisis económica y su único objetivo en la vida es «casarnos con nuestros vestidos de viejo y luego viajar al norte, a Internet».

La comida que me sirven es, probablemente, la que a Buñuel le hubiera gustado servir en sus rodajes. Hay una dorada partida por la mitad encima de una vieja y manchada bandeja de plata que, en el centro, luce una pegatina muy grande de Titanlux. Como las dos mitades del pescado están desplegadas con los ojos mirando hacia arriba, Mario cree que se trata de dos pescados gemelos y les tira guisantes para que jueguen. Su compañera le ruega que no juegue con la comida pero él replica que es la comida la que está jugando. Luego pide el postre y María me pregunta si he traído algo con piña. Por suerte, un cuadro cae repentinamente al suelo y con ello se da por terminado el ágape.

Mientras sirve un poco de té «que no es de los moros, sino del otro», María se queja de que las autoridades les traten con paternalismo y critica a la Iglesia, «que tiene ganas de que nos muramos para que comprobemos que lo que dicen es verdad». Mario, en un arranque de lucidez, exclama que «aquella película de Amenábar es una mierda» y promete que, si nadie se ofrece a casarles por lo senil, acudirá al extranjero. María le ordena que se tranquilice. «No le grites al chico, que sólo ha venido por lo de los espárragos», explica con tono conciliador.

Domicilio de Mario y María Cerdejos

– Dorada «à la Titanlux».
– Guisantes.
– Té que no es de los moros, sino del otro.

Total: cortesía del entrevistado.

Una gomina en mal estado daña la reputación de un ejecutivo

El ejecutivo japonés fotografiado por uno de sus empleados.

El ejecutivo japonés fotografiado por uno de sus empleados.
Su caso muestra el drama de cientos de ejecutivos que, diariamente, confían todo su éxito profesional a su peinado engominado y reluciente. «Me gusta llevar el pelo engominado. Me da un aspecto aerodinámico. La gente cuando me mira piensa: ‘Ese tío es como una bala, esquiva los problemas. Es como una cucharacha: si le quitaras la cabeza podría seguir firmando acuerdos durante días’. Sí, mi peinado me define», dice el director general de una empresa alemana de telecomunicaciones.

Aunque ya ha saltado la voz de alarma y han sido retirados del mercado todos los botes de gomina del lote defectuoso, muchos ejecutivos ven que su vida laboral puede peligrar y optan por acudir a trabajar con redecillas de pelo evitando así desprendimientos de peinado.

Mario Conde, el engominado más ilustre de España, ha criticado que los ejecutivos de hoy en día no sepan reaccionar ante situaciones de crisis como la presente. «Cuando estuve en la cárcel tampoco tenía gomina y me vi obligado a utilizar alternativas. Tuve que recurrir a la vaselina. Producto que, por suerte, no escasea en la cárcel. Pero recibí palizas porque muchos presos consideraban un desperdicio que me la pusiera en la cabeza», explica por teléfono. «Yo me he puesto en el pelo cosas que nadie creería».

Disimulaba la calva dejándose unos pelos largos y peinándolos de lado.

Pedro Carnitas peinándose con saliva.
Pedro Carnitas peinándose con saliva.
No sólo los varones con generosas matas de pelo se han visto afectados. Pedro Carnitas, de cincuenta años, se quedó calvo a los cuarenta y dos. Desde entonces, ha dejado crecer un mechón de pelo a un lado de su cabeza. «Uso la gomina y la cera para pegarlo a la calva, haciéndola invisible. Es un proceso largo que me obliga a levantarme dos horas antes cada mañana. Ayer salí de casa como un pincel pero a las tres horas el mechón empezó a caerse», explica. Ahora, todos los empleados del supermercado del que es dueño y algunos de sus clientes conocen su secreto, por lo que Carnitas ha declinado utilizar saliva u otros sucedáneos para peinarse. «Ellos no lo sospechaban, hubiera podido seguir disimulando durante años», dice. Demandará a la marca por daños y, dado que se verá obligado a raparse toda la cabeza para asumir la calvicie con dignidad, pedirá que el fabricante corra con los gastos de la peluquería.

Burger King lanza una hamburguesa «con un toque gay»

La nueva hamburguesa ha causado problemas de identidad sexual a cientos de adolescentes que la han probado. «No llevábamos mucho dinero y cogimos el menú ‘Whopper Hasselhof’ porque es muy barato. Nos gustó mucho pero no sabíamos nada de que fuera, ya sabes, gay. Y ahora… no sé, estamos muy confusos. Yo he dejado a mi novia, para empezar, porque no quiero que se lleve un chasco cuando vea que me pongo su ropa interior. Es que yo ahora ya no sé de lo que voy a ser capaz» dice uno de los jóvenes entre lágrimas. Su padre, afligido, le ha llevado a comer bocadillos de calamares y filetes rusos para «curarle».

Pese a los incidentes, que Burger King insiste en calificar de aislados, la comunidad gay ha aplaudido la promoción. «Ya era hora de que hubiera hamburguesas con regusto a hombre. Antes ir al Burger King era muy sucio y varonil; ahora, para que nos guste del todo, sólo tienen que triplicar los precios», decía un comentarista en la web de revista Zero. «No hace falta, eso sí, poner tantísima crema agria por dentro porque luego te manchas todos los morros».

Se encoge de hombros pero el resto del cuerpo permanece igual

Esquema del proceso.
Todo empezó cuando suspendió un examen: «Pareció no importarle, le preguntabas qué iba a hacer y se limitaba a encogerse de hombros, sin mover el resto del cuerpo y sin decir palabra. Y poco a poco ha ido haciéndolo cada vez más a menudo. Ya no reconocemos a nuestra hija» dicen sus padres, compungidos. «Le hablas y le preguntas cualquier cosa y todo es encogerse de hombros. Nos han dicho que amputándole los brazos quizá recuperaría las ganas de vivir, pero es una decisión difícil de tomar». Este periódico ha querido entrevistar a Carlota, la afectada, pero ésta ha declarado que «pasa». Al decirle que los médicos habían sugerido amputarle los brazos, ha hecho un gesto como de «y yo qué quieres que haga».

Un caso similar al de Carlota se dio en Murcia hace años, en este caso en una señora mayor. Angela Puertas empezó a chasquear la lengua conforme ganaba años. Al principio nadie le dio importancia pero progresivamente su cara quedó convertida en una mueca de disgusto. «Yo ya veía que su carácter se iba agriando conforme la boca se le retorcía. Nadie quiso curarle aquél tic y tú veías que lo hacía sin querer, porque siempre ponía aquella cara como de parecerle todo mal. Le explicabas cualquier cosa y chasqueaba la lengua. Murió sola. Sólo pido que se investiguen más estos casos», explica su hermana.

El CEO de Repsol comparece desde su casa con 26 perros más que el año pasado pidiendo que no se abandonen animales en las gasolineras porque sus hijos se los quieren quedar todos

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