Juana Yoigo, albaceteña de 72 años, invocó ayer al demonio sin proponérselo cuando, en un curso de inglés subvencionado por el Ayuntamiento de Albacete, intentó pronunciar la frase «I’ll be back on sunday».
Archivos anuales: 2009
Luis Cobos compondrá el himno de Internet
«Busco algo épico, que levante el ánimo, como todo lo que hago. Que lo escuches y te den ganas de comerte Internet de un mordisco. Tendrá de todo: trompetas, violines, esas trompetas más grandes y también esos violines más grandes pero que no son violines porque se apoyan en el suelo y aquellos otros que son tan ridículamente grandes que parecen señoras gordas», explicó Cobos.
A partir de 2011, cada vez que un usuario acceda a Internet, aparecerá una ventana emergente con la cara de Luis Cobos y el sonido del himno. «Sólo el primer movimiento, que dura 5 minutos escasos, no se trata de aburrir al personal», aclaró el director. «Ya me imagino a los internautas poniéndose en pie y con la mano en el pecho cada vez que suene la música».
Cobos espera que los navegantes asuman que esta es su manera de reconciliarse con ellos, pues debido a su actividad en la SGAE y a su militante defensa del copyright su imagen pública ha sufrido un desgaste constante. «Además, quiero aprovechar también para anunciar que a partir de ahora mis discos ‘Zarzuela’ y ‘Más Zarzuela’ podrán descargarse de mi web gratuitamente o pagando la voluntad, como pasa con los grupos modernos», declaró. El compositor espera obtener unos beneficios netos de dos millones de euros con este nuevo método de venta.
Tàpies reniega de su obra tras graduarse la vista
Hacía más de cuarenta años que el artista catalán Antoni Tàpies no acudía al oculista para graduarse las gafas. Durante todo este tiempo ha estado trabajando con normalidad, pero al mejorar su visión ha quedado estupefacto con los cuadros que ha estado pintando en las últimas décadas. «Yo pensaba que hacía cosas bonitas, como muy difuminadas, lo típico para poner encima del sofá. Y ahora veo que llevo toda mi puta vida pintando rayotes y cosas mal hechas sin ningún sentido. ¿Por qué nadie me avisó?» dijo Tàpies, encolerizado, durante la rueda de prensa que convocó ayer por la tarde para anunciar que se retira del arte.
En la rueda de prensa explicó que, al recibir su nuevo par de gafas, se plantó delante de uno de sus cuadros más emblemáticos, «Oda a Catalunya 5» (en la foto). Al verlo no lo reconoció: «Yo pensaba que ese cuadro era bonito porque parecía un campo de amapolas o una puesta de sol y lo que me encuentro son las huellas de sangre que ha dejado un zombi aporreando una ventana».
Mientras confesaba lo que sintió al comprobar que había desperdiciado su vida pintando «sin ver tres en un burro», el artista iba atacando a los que se dedicaron a encumbrar su obra y a gestionar la fundación que lleva su nombre. «¿A quién narices se le ocurrió poner todos esos alambres en lo alto del edificio de mi fundación? Yo pensaba que eran antenas de televisión. Y ya me extrañaba, porque no hay un sólo aparato de televisión en todo el edificio. Antes me daba igual porque no veía un pijo, pero ahora es otra cosa, quiero ver la tele y, si esos hierros no reciben la TDT, que los quiten». Tàpies, ya sin atender a razones y sumido en una espiral de berrinches, anunció que sustituirá todos los cuadros de su fundación por pantallas de plasma.

El pintor acusa a sus representantes de haberle «comido la cabeza» durante años para que «siguiera pintando y haciendo el ridículo» y así, mientras él pensaba que sus cuadros eran manchas bonitas, se lucraban todos sus allegados. «He sido una marioneta todo este tiempo. Una marioneta ciega encadenada a un pincel y a lienzos enormes», ha confesado con un hilo de voz al final de la rueda de prensa. Luego se ha puesto a llorar y se le han caído las gafas. Sus representantes se lo han llevado de allí antes de que pudiera encontrarlas.
Multan a un cocainómano por pasarse de la raya
Ricky Lombardi, representante de artistas y, por lo tanto, cocainómano, recibió el pasado lunes una multa de diez mil euros por haberse pasado de la raya en una discoteca. Lombardi asegura que la sanción no tiene fundamento, aunque se le acusa de haber esnifado el rímel de varias chicas que se encontraban en el local en el momento en el que el cocainómano se estaba drogando. «Ricky es de los que esnifan hasta la carta de ajuste», declara el gerente de la discoteca. El acusado alega que «de noche es difícil saber dónde acaba una raya y dónde empieza otra».
La multa, impuesta por el Ayuntamiento de Madrid, tiene el objetivo de concienciar a los cocainómanos como Lombardi que, últimamente, se están propasando en sus actividades nocturnas. «Hace unas semanas varios drogatas esnifaron un paso de cebra y provocaron una colisión múltiple entre cinco coches que, encima, iban llenos de chicos borrachos y hasta el culo de tripis que aprovecharon el accidente para tragarse las pastillas del freno», declara un agente de Tráfico.
Ricky Lombardi sospecha que está siendo utilizado como cabeza de turco por el ayuntamiento: «Me da en la nariz que todo esto no es más que una patraña para mantenernos a raya viendo que las campañas de prevención no chutan, cosa que raya la indecencia». El acusado asegura que luchará hasta el final «aunque acabe mordiendo el polvo».
Un funcionario lleva desayunando desde febrero
Hace nueve meses que Frederic Sants, auxiliar administrativo de la Generalitat de Cataluña, no regresa a su puesto de trabajo. El motivo no es una baja laboral ni un despido: según parece, salió a desayunar el 3 de febrero del año en curso y todavía no ha vuelto. Aún permanece en el bar Sky, muy cercano a su oficina, sentado en la barra y comiéndose un bocadillo de jamón. Con el transcurso del tiempo, el post-it que dejó en su ordenador y que rezaba «Salgo a desayunar vuelvo en 5. min» ha quedado enterrado bajo una montaña formada por las carpetas y los documentos acumulados que sus compañeros van depositando diariamente sobre su mesa. Su ausencia tiene completamente desbordado al departamento, encargado de procesar alegaciones a multas de tráfico, pues para que dichas alegaciones puedan prosperar necesitan la firma de Frederic.
«De vez en cuando le llamamos al móvil para que venga a firmar o incluso le llevamos al bar los documentos. Pero cuando nos ve entrar dice ‘ya voy, ya voy, termino el café y vengo, me queda un buchito sólo’ y se queda ahí removiendo la cucharilla. Y claro, volvemos con los papeles sin firmar otra vez. Y así desde febrero» explica Natalia, compañera de Frederic.
«Esto tenía que pasar tarde o temprano» dice otro compañero del funcionario, el típico colega de oficina que cuando sale a desayunar con todos avisa de que les quedan cinco minutos y vuelve corriendo al trabajo. «Cada día tardaba un poquito más. Primero un par de minutos, luego cinco, luego quince y ahora diez meses. Esto es jauja. Ya me gustaría verle en una empresa privada y no en la administración. Yo he trabajado en una multinacional y allí no se andan con tonterías».

En los nueve meses que Frederic Sants lleva desayundando en el Bar Sky se desconoce si se ha levantado alguna vez de su mesa. El gerente del establecimiento, Fermín Sánchez, declara que la presencia del funcionario no le molesta. «Él va pidiendo pulgas de jamón del país y cortados descafeinados de máquina. Y por la noche echo la persiana y ahí se queda. No sé yo si luego se pone a dormir o va al lavabo. A mí no me importa que esté porque me da conversación y se ha convertido en una seña de identidad del bar», explica mientras recoloca unos pinchos de tortilla en la barra. Lo único que molesta a Fermín es que Frederic le pide los bocadillos y los cortados fingiendo que tiene prisa porque tiene que volver «corriendo» a trabajar.
Frederic Sants, sin dejar de comer su bocadillo, dice que no tiene mucho tiempo para atender a los periodistas porque tiene un montón de trabajo en la oficina y la pausa del desayuno es muy justa. Omite contestar por qué lleva tantos meses desayunando, como si no se hubiera dado cuenta de ello o no quisiera reconocerlo. «A ver si me da tiempo, por una vez, de completar el sudoku antes de volver al tajo», dice mientras perfila un seis sobre un sudoku tan lleno de tachones y manchas de café que difícilmente pueden verse ya los números impresos.
Ante las quejas de sus compañeros, los superiores de Frederic insisten en que salir a desayunar es un derecho sindical: «Este señor realmente no ha dejado de desayunar. No se ha ido a su casa, no se ha ausentado injustificadamente y está localizable. Si vas a su mesa hay un cartel que pone que vuelve en cinco minutos. Un poco de paciencia y que le dejen respirar, coño».
La vaca que ríe pierde los nervios
La célebre vaca que ríe, que lleva riendo desde 1921 por algún motivo desconocido, ha perdido los nervios esta mañana. «De la risa normal pasó a una risa tonta, como histérica, y luego se estampó varios quesitos de los suyos en la cara» explica un trabajador del grupo Bel, propietario de la marca de quesos que exhibe el rostro de la famosa vaca. Dada la avanzada edad del animal, se teme que pueda sufrir demencia senil. «También puede ser que haya probado de una vez el queso que anuncia y se haya dado cuenta de que no hay para tanto», aventura otro portavoz de la empresa.
Los cuidadores se han visto obligados a sedar a la vaca que ríe porque no atendía a razones: «Estaba como loca, se cachondeaba de nosotros pero de mal rollo, totalmente desquiciada», apunta un testimonio. De momento se la mantendrá dormida a la espera de un examen médico que permita proponer un tratamiento. «El problema es que esta vaca no ha estado bien de lo suyo en ningún momento. Que ahora le haya dado por autoagredirse y mugir en la sostenido no quiere decir que lo de antes fuera normal» explica Andrew Meggers, veterinario ayurvédico.
A lo largo de los años se han realizado seis estudios sobre el caso de la vaca que ríe sin que ninguno de ellos lograra establecer de manera definitiva las causas de la risa del animal. La investigación más reciente, elaborada por un equipo de la Universidad de Connecticut, concluyó que una vaca sólo puede sonreír o reírse en dos circunstancias: cuando ve a otra vaca sufrir una caída tonta o cuando ve a otra vaca empujar a una tercera para provocar una caída tonta.
Descubren una caracola de mar que insulta
Juan Ruiz, santanderino de 22 años, paseaba ayer por la playa de El Sardinero cuando encontró una caracola de mar en la arena. Se la acercó al oído para escuchar el rumor de las olas y lo que percibió fue una retahíla de insultos, a cual más grave. «Primero me pareció oír ‘pero mira que eres moñas’ y miré a mi alrededor por si había alguien gritándome. Pero estaba solo. Volví a acercar la oreja a la caracola y entonces me preguntó ‘¿Te gusta el mar, marica?'» explica el joven. La caracola fue entregada a un experto en fauna marina que acabó rompiéndola «porque dijo cosas muy fuertes sobre mi mujer».
«La caracola de mar ha sido tradicionalmente un símbolo de romanticismo y de paz interior. Al entrar el aire en su estructura hueca, se crea un efecto acústico calmante y parecido al rumor de las olas del mar. Sin duda no era el caso de este ejemplar en concreto. Probablemente haya estado demasiado tiempo fuera del agua y se haya contagiado de la mala leche imperante en tierra» explica la bióloga Cristina Cerveró.
Las playas de Santander se han llenado de curiosos en busca de otras caracolas como la que encontró Juan Ruiz. «Te llevas a una de esas al fútbol, le enchufas un megáfono en el agujero y la diversión está asegurada», declara uno de los santanderinos que recorre la arena para ver si hay suerte.
Rediseñan la patata
Con la intención de adaptar la patata a las necesidades de hoy en día, un equipo de diseñadores e ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha rehecho el célebre tubérculo por dentro y por fuera añadiéndole puertos USB para mejorar su compatibilidad con otros dispositivos y organizando de forma racional su estructura interna.
«Antes abrías una patata y dentro todo era patata, patata y más patata. Esto ya no será así. Dentro de la patata habrá cosas que no serán patata, cosas que aún están por definir» ha declarado Ruth Malligan, directora del proyecto de rediseño. Aunque los expertos aseguran que las legumbres, los tubérculos, las frutas y las hortalizas presentan un aspecto ya muy visto, no todos están a favor de modificar su apariencia. «Hay una maniobra comercial detrás de todo esto. Los peladores de patatas actuales no servirán y tendremos que comprar aparatos nuevos. Y al cabo de dos meses sacarán otra patata nueva, o un Service Pack, que obligará a actualizarlo todo otra vez en pos de la modernidad» lamenta Oris Flamer, portavoz de la Asociación Americana Contra Los Cambios.
Según comenta la diseñadora Ruth Malligan, el próximo objetivo de su equipo es el nabo, «que tiene una forma como muy de nabo, y eso es feo. Haremos que parezca un Mac. No sé cómo, pero lo haremos». Tampoco se descarta que la cebolla y el puerro se fusionen formando la puolla y que la coliflor sea descatalogada «simplemente porque es una mierda».
«Que rediseñen Valencia, coño».
En España, el portavoz de la Asociación Española de Profesionales del Diseño (AEPD) ha declarado que «en este mundo hay gente que ni siquiera tiene acceso a las patatas normales, esas de las que los occidentales ya nos hemos cansado. Por lo tanto, esta inversión de recursos es frívola. Lo que tendrían que hacer es rediseñar Valencia y todo el Levante español, coño, o esas jarritas metálicas para el té que queman y derraman el líquido por los lados».
«Guardo residuos nucleares de los americanos»
Mientras me enseña su piso, Mariana va abriendo cómodas, puertas y armarios para mostrar que «aquí cualquier rincón se aprovecha». Todo está lleno de barriles, botes y fiambreras con material viscoso. «Me los traen en bidones pero yo luego me los distribuyo como quiero, que para eso es mi casa», explica. Parece que las enormes etiquetas que advierten de los peligros de abrir los recipientes amarillos no la detienen. Quizá porque están en inglés y Mariana sabe de letras «lo justito», aunque probablemente sea porque los bidones vacíos se los da a su cuñado, que es agricultor y los usa para prensar la uva.
Tras la pequeña visita guiada -y mientras pone la mesa- aclara que, aunque ella lo que quiere es hacer un favor a los americanos, tampoco lo hace con absoluto desinterés. Cuando se decidió a convertir su casa en un cementerio nuclear pensó que aquello de la «radiactividad» sonaba a «radiador» y que por tanto se ahorraría tener que instalar calefacción en casa. «Y funciona: en invierno tú pones una barra de uranio empobrecido entre las sábanas y eso desprende un calorcillo verdoso que hace que te duermas como un pollito», asegura.
Justo antes de empezar a comer, aparece en escena el marido de Mariana, mucho más callado. «Es que a él esto de los americanos no le hace mucha gracia. Fue entrar el primer bidón y se le cayó todo el pelo, pero yo le digo que, total, para el que le quedaba…». Después de lo del pelo, les aconsejaron ponerse trajes antiradiación, pero dejaron de llevarlos porque son muy pesados y molestos. Mariana los reaprovechó haciendo unos tapetes para el televisor. Desde que no los llevan puestos, ella ha dejado de sentir los típicos achaques de la edad y se encuentra mucho mejor: «No es sólo lo de poder hacer tostadas con las manos, sino que antes se me rompían muchísimo las uñas y ahora siguen rompiéndose, pero son fluorescentes. Esto no lo consiguen hacer ni las chinas esas que pintan paisajes con cisnes».
Cuando le comento a Mariana que su marido no parece tolerar tan bien el tema de la radiación, ella hace bromas sobre el «increíble efecto» que tiene sobre su marido la tonelada y media de mercurio que guardan bajo el colchón. Y ambos ríen con complicidad. «Cuando empezamos con esto se asustó porque pensaba que se estaba convirtiendo en un gigante como La Masa, aquel bicho verde de la tele, pero luego eran sólo gases», explica. Y cuando uno ve que las alubias que hay en el plato son del tamaño de una ostra, entiende que el marido se asustara. «Todo lo que pongo en la alacena sale luego cuatro o cinco veces más grande», dice.
Mariana está intentando hacer aún más rentable su situación. «Cobro diez euros por sesiones de depilación. Aquí vienen algunas chicas del barrio, meten las piernas en la bañera y se van depiladas para dos meses. Yo es que esto de lo nuclear se lo estoy recomendando a todo el mundo para que lo haga». Explica que lo más molesto son los tentáculos que le han crecido a Romina -la gata de la casa- pero que, por lo demás, todo son ventajas. «Ahora sí que lavo en blanco nuclear, vaya que sí. La ropa no dura nada, eso también es verdad», admite.
Y con el café -del de antes, en cafetera de hierro, porque a Mariana «los nespresos esos» le parecen todo química- llega el momento amargo. Algunos vecinos, alertados por las constantes idas y venidas de hombres enfundados en monos blancos, avisaron al Ministerio de Defensa. Ahora, el Gobierno culpa a Mariana y a su marido de violar «no sé qué tratados medioambientales» y de tráfico de residuos peligrosos. Pero, como insiste Mariana, no hay tráfico porque no cobra por ello: «Yo lo hago porque a mí no me importa guardar cosas si tengo sitio, ya sea la bicicleta de mi cuñada, los residuos nucleares de los americanos o los bultos sospechosos de un señor narcotraficante».
Residencia de Mariana Rodríguez.
– Arroz con alubias.
– Lenguado a la Chernobil.
– Té verde.
Total: cortesía de la entrevistada.
La Zarzuela será un Relais & Châteaux
La cadena francesa de hoteles de lujo Relais & Châteaux ha llegado a un acuerdo con la Casa Real para que el Palacio de la Zarzuela pase a formar parte de su catálogo de residencias de élite. «La Zarzuela ha sido desde siempre un lugar para no hacer nada, para dejarse mecer por el paso del tiempo y de las generaciones» ha explicado un portavoz de Sus Majestades. Aunque muchos temen que ahora el palacio sea accesible a cualquier ciudadano de a pie que disponga de miles de millones de euros, la Casa Real ya ha advertido que «el acceso de personas de fuera será sometido a votación en cada caso particular: esto seguirá siendo una democracia».
La página web de Relais & Châteaux ya contiene una ficha de La Zarzuela con imágenes de sus instalaciones. Aunque la Suite Real, donde duermen Sus Majestades, no podrá ser alquilada «porque doña Sofía es muy maniática con los olores y los pelos en el desagüe», sí estarán disponibles habitáculos de ensueño como la Suite Elena de Borbón y Etcétera, que tiene las paredes forradas de imágenes de la infanta Elena así como estatuas suyas en las que aparece practicando distintos deportes.
El restaurante ofrecerá buffet libre, como es costumbre, aunque en el caso de La Zarzuela el término «libre» significa que el comensal puede pedir lo que le venga en gana. «Aquí el Rey ha llegado a preguntar por algún postre típico de los Indoeuropeos y se lo han servido», apunta el portavoz de la Casa Real.
En cuanto al entretenimiento, los clientes podrán disponer de España y de todos los españoles, pero si eso no es suficiente tendrán también acceso a la sala recreativa, donde es posible cazar osos amaestrados, utilizar el simulador de yates o asistir a cursillos para aprender a esquivar atentados de ETA moviendo ligeramente el torso.
Una errata en un Kamasutra provoca miles de lesiones
Una versión contemporánea del Kamasutra ilustrada con dibujos de Jordi Labanda ha provocado lesiones de diversa consideración tanto en España como en los Estados Unidos, donde también se había distribuido el libro. Al parecer, una de las viñetas interpretaba mal una postura y obligaba al hombre a introducir el pie izquierdo en el ano de la pareja manteniendo el otro pie elevado por detrás del cuello. «Lo peor es que esta postura equivocada provoca placer en muchas mujeres, por lo que el hombre se ve obligado a esforzarse aunque acabe rompiéndose los ligamentos» afirma el doctor Lahoz, traumatólogo de la Clínica Rúber de Madrid.
Las víctimas de la errata suelen ser personas de clase alta «que, aburridos por la monotonía y por una vida sin complicaciones, desean hacer cosas muy guarras y muy fuertes sin renunciar a la estética chic de Jordi Labanda», en palabras del doctor Lahoz. «Yo recomiendo a estas personas que no acudan al seguro porque, dependiendo de quién les toque, quizá reciban una patada en los cojones por idiotas», añade el doctor.
La editorial del Kamasutra de Jordi Labanda ha anunciado la retirada inminente del libro, que será comercializado de nuevo cuando la errata haya sido corregida. «Le hemos dicho a Labanda que, antes de dibujar las posturas, las pruebe para ver si se rompe algo o no», explica un portavoz de la editorial.
Los barones del PP realizan dinámicas de grupo en una casa rural
Estos últimos meses, la moral y la cohesión del Partido Popular se han desgastado. Por este motivo, los principales representantes del partido pasarán este fin de semana en una casa rural especializada en organizar partidas de paintball y demás actividades de formación al aire libre. El objetivo es fomentar la participación de todo el equipo y la mejora de procesos dentro de la organización. «He recibido grupos de niños con más capacidad de liderazgo que ellos», explica el animador del centro. Una multitud de periodistas seguirá las andanzas de los populares mientras éstos disparan pintura, trepan por paredes ayudándose unos a otros o cantan canciones sobre individuos que alcanzan el éxito trabajando cooperativamente.
«Creo que es una manera estupenda de liberar tensiones dentro del seno del partido; los últimos tiempos han sido difíciles y necesitamos trabajar la motivación y los roles de cada individuo sin olvidar el trabajo cooperativo y colaborativo en aras de un objetivo definido. El ‘Team Building’ puede hacer mucho por el PP y por España» ha explicado Mariano Rajoy, que ha estado leyendo mucha literatura sobre liderazgo en las últimas semanas y fue quien tuvo la idea de asistir a este tipo de actividades.
«Los ejercicios están diseñados para fomentar el sentimiento de equipo y el compañerismo», explica otro animador. «Uno de ellos consiste en dejarse caer desde la copa de un árbol confiando en que los compañeros te sujetarán al caer». Aunque Mariano Rajoy dice que se lanzará el primero, algunos de sus asesores le están pidiendo que no lo haga por miedo a que reciba un contundente espaldarazo.
La jornada ha empezado esta mañana con la partida de paintball, en la que Rajoy, por ser el líder, ha manejado el único tanque disponible. El líder popular ha sido eliminado a los dos minutos tras recibir disparos certeros que procedían de unos arbustos. En ellos se encontraban algunos barones regionales que han negado la autoría de los disparos y han acusado al Partido Socialista de someterles a una persecución mediática.
Cientos de niños se disfrazan de Esperanza Aguirre por Halloween
Los españoles parecen haber encontrado la manera de adaptar la festividad de Halloween a su propio imaginario social y cultural. Las tiendas de disfraces se han llenado de máscaras y trajes chaqueta que recuerdan a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.
«Las brujas se asocian a los cuentos antiguos y, por lo tanto, dejan más bien indiferentes a los niños. En cambio, son pocas las criaturas que no reconocen a Esperanza Aguirre. Su poder y su carácter fuerte atraen y dan miedo. Por eso todos van como locos por disfrazarse de ella» explica Antonio, sociólogo y padre de tres niños que también ha decidido ponerse en la piel de la presidenta madrileña «aunque la faja me aprieta que no veas».
La propia Esperanza Aguirre ha optado por asumir el éxito del disfraz y ha asegurado que se trata de la campaña más efectiva y barata posible. «El único problema es que ahora la gente no sabe si soy yo de verdad o alguien disfrazado. Pero bueno, basta con enseñar la cantidad de efectivo que llevo en la cartera» ha explicado entre risas.
Aparte del disfraz de la presidenta madrileña, en Valencia está triunfando también la imagen de la alcaldesa Rita Barberá, especialmente entre los hombres. «Las caretas están muy bien hechas, tienen hasta los puntos negros de la cara» afirma José Greus, responsable de la empresa que comercializa estos disfraces. Greus también había planeado lanzar una colección de trajes de Francisco Camps, por lo que había pedido una subvención a la Generalitat que, finalmente, no ha llegado. En su defecto, ha optado por vender bigotes de «El bigotes», «que se venden bastante bien y, acompañados de un Rólex de los chinos, dan el pego», declara Greus.
En Cataluña, muchos ciudadanos se han estampado un trozo de cartón en el rostro cuya inexpresividad recuerda enormemente a la del president Montilla.


















