El oceanario de Barcelona ha anunciado que de ahora en adelante contratará a catalanes sin empleo para que sustituyan a los ejemplares marinos que fallezcan o que estén de baja. Con esta medida, que cuenta con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, los responsables del Aquarium pretenden “extender nuestro compromiso con la fauna marina al resto de la sociedad” en palabras del portavoz del grupo Aspro, entidad que gestiona el centro lúdico.

Francesc Baltasar, responsable del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat, ha asegurado que “en los acuarios hay unos 11.000 ejemplares si contamos a las anchoas de Cardona, con lo cual es muy probable que las bajas sean comunes y que, por lo tanto, se esté creando empleo de manera continuada”. El líder de la oposición, Artur Mas, ha lamentado que el gobierno catalán se haya decidido al fin a echar a los parados a los tiburones y Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de animales PETA, ha dicho que denunciará al Aquarium si permite que los parados fumen al lado de los peces.

“Mójate si quieres trabajo”, reza el lema oficial.

“En el fondo es como estar sentado en el sofá viendo la tele” asegura José Freixa, el primer catalán que se ha ofrecido a sustituir a la orca Terelu después de que ésta haya solicitado tres días de asuntos propios. “Pesamos lo mismo, o sea que soy perfecto para este trabajo. Me han dicho que no gesticule tanto y que me limite a estar sentado entre las algas. Intentaba hacer monólogos como Buenafuentes, pero es que la gente no me entiende”.

En las primeras pruebas realizadas en el oceanario, los peces han reaccionado bien ante la presencia de los parados, aunque enseguida se han reproducido algunas actitudes propias de un ambiente de oficina. “En todos los sitios en los que he trabajado me ha pasado lo mismo. En vez de decirme las cosas a la cara, aprovechan la pausa del desayuno para criticarme a mis espaldas. Los berberechos de Utrera han sido los únicos que se me han acercado para ver si necesitaba algo” se ha quejado Laura Rojas, que asegura que “tanta presión me está ahogando”.