Un policía resultó herido de gravedad ayer cuando intentó salvar a un bebé de morir arrollado en una carretera de Leganés. No llegó a agarrar a la criatura, pues fue atropellado por un turismo. El pequeño, sin embargo, cruzó por sí mismo la carretera y salió ileso. Sus padres, Ariadna y Javier, de 17 y 19 años respectivamente, critican que el agente interrumpiera la actividad de su hijo, que “tiene un talento natural para esquivar coches, del tamaño que sean y a la velocidad que vayan, y además le encanta”. Al parecer, no sólo es habitual que el bebé se enfrente al tráfico sino que los padres se dedican a grabarlo con el móvil y a subir las imágenes a Internet, donde cuenta con miles de seguidores.

El bebé es un temerario nato.
Ariadna y Javier se dieron cuenta del talento del pequeño cuando, en un descuido, comprobaron horrorizados que había cruzado gateando la autovía cercana al polígono industrial en el que suelen pasar las tardes con los amigos. Lógicamente se asustaron, pero comprendieron enseguida que cruzar autovías era una actividad inocua para el pequeño y desde entonces le dejan hacer. “Es un niño prodigio como Mozart, Michael Jackson y el Pequeño Ruiseñor”, dice la madre.

“No entiendo por qué nos critican tanto si hasta ahora no le ha pasado nunca nada”, se queja el padre. “A veces parece que va a pasarle algo malo, pero entonces se para y se chupa un pie, o se da la vuelta o se cae y se cuela entre las ruedas del coche. Él lo hace como si no se diera cuenta. Cuando veo cómo esquiva, como quien no quiere la cosa, todas y cada una de las ruedas de los seis ejes de un trailer de veinte toneladas, sé que será un Alonso o algo así”, dice mientras se lía otro cigarrillo con la mano que no sostiene al pequeño, “y entonces sé que tenerlo fue lo correcto”.

El niño fue concebido en un Ford Fiesta tuneado, lo que, según la madre, explica su “don”. “Además de que le viene del padre, que es un ‘enajenao’ con la moto y siempre está haciendo trompos pero nunca le ha pasado nada tampoco. Cuando me llevó al ambulatorio para el parto rompí aguas en la moto y todo y ni siquiera derrapó”.

Aunque por ahora los servicios sociales descartan quitarles la custodia del niño, Ariadna y Javier no podrán acercarse a circunvalaciones, cruces, autovías, carreteras secundarias o párkings. “Es una lástima, porque estábamos a puntito de conseguir un patrocinador, con la de ‘pastuqui’ que hay en eso del motor” se lamenta el padre.