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El presidente de la Audiencia Nacional juega al pádel con topillos

QUIERE PREVENIR LA PLAGA DE HACE DOS AÑOS

Los animales alcanzan velocidades de vértigo.
Ángel Juanes, presidente de la Audiencia Nacional, ha aprovechado su descanso estival en Ávila para practicar el pádel. Este año, sin embargo, ha decidido sustituir las pelotas tradicionales por topillos campesinos (Microtus arvalis), alegando que así previene «plagas devastadoras como la que tuvo lugar hace dos años aquí en Castilla y León, donde esos malditos bichos arrasaron 500.000 hectáreas de cultivos». Juanes reconoce que, además, los topillos «tienen la flexibilidad y la ligereza perfectas para este deporte. Con un revés de los míos fácilmente alcanzan los 150 kilómetros por hora».

«Todo apunta a que el uso de rodenticidas fue completamente inútil en las anteriores plagas, que se extinguieron de manera natural. Creo que para que la iniciativa del señor Juanes sea una medida preventiva eficiente, debería haber cientos de personas practicando el pádel con topillos, lo que es francamente complicado porque primero habría que cazarlos» argumenta el investigador Javier Viñuela, del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos.

Al ser informado de este detalle técnico, el presidente de la Audiencia Nacional ha replicado que «esto no es ningún problema porque mi primo José Luis, ‘el Luchi’, es buenísimo atrapando bichos de esos. De hecho, creo que utiliza un desodorante que los atrae. O simplemente es que no usa desodorante, no lo sé. El caso es que le sueltas por el monte y regresa con sacos llenos de ratas». En cuanto a la cantidad mínima de jugadores que se requerirían, también se ha mostrado optimista: «sólo tengo que hacer unas cuantas llamadas. Otra cosa no, pero mi profesión me proporciona no pocos contactos. Como español, haré todo lo que esté en mi mano. Incluso estando de vacaciones».

Dolores Parmalat, portavoz en España de la asociación protectora de animales PETA, ha declarado que «si en este país el propio presidente de la Audiencia Nacional se comporta como un desalmado aporreando topillos con una raqueta, a saber qué sensibilidad pondrá en su trabajo. Es escandaloso que encima sea tratado como un héroe nacional, cuando sólo hay que ver la cara que pone para darse cuenta de que disfruta con ello».