Mónica S., de 25 años, decidió encerrarse ayer en su habitación para llorar desconsoladamente e ingerir cantidades completamente desproporcionadas de chocolate negro. “Nunca habíamos visto una cosa así, le gusta el chocolate pero nada puede explicar ese comportamiento completamente compulsivo” declaró su padre. La chica, que acababa de romper con su novio de toda la vida, no quiso explicar su extraño comportamiento y aseguró que no le pasaba nada. Se sospecha que hizo alguna extraña apuesta con su novio, pero él lo niega rotundamente y defiende que no tiene ningún interés en que nadie coma mucho chocolate.

El doctor José Reyes, que examinó a la joven catalana en su propia habitación, cree que la temperatura puede haber sido un factor decisivo: “Mónica rompió con su novio en un parque muy soleado, donde probablemente se alcanzaban los treinta grados a la sombra. Luego, totalmente despechada, corrió hacia su casa y allí experimentó un cambio de temperatura muy brusco por el efecto del aire acondicionado. Eso podría haber afectado a su cerebro”.

Para evitar males mayores, Mónica ha sido ingresada en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona para ser sometida a observación y, según el último parte médico, ya no quiere más chocolate pero se pasa el día hablando del tiempo que pasó junto a su novio. “Es posible que en el fondo siga pensando en el chocolate y lo del novio sea una excusa. Pero no podemos concluir nada aún. La mantendremos en una temperatura estable a la espera de descartar la presencia de un tumor cerebral” informa el doctor Reyes.