El cineasta bilbaíno, que desde hace años realiza sus desplazamientos intercontinentales sentado en su célebre trono móvil, ha protagonizado un aparatoso incidente esta mañana al quedarse atrancada una de las ruedas de la poltrona en la rendija de un desagüe de alcantarilla. Rosebud -nombre que recibe el peculiar artefacto- se ha detenido bruscamente y ha atascado el tráfico de la Gran Vía madrileña durante media hora. De la Iglesia, que no ha querido bajarse del trono en ningún momento, ha culpado a la red de alcantarillado y ha gritado, visiblemente molesto, que “esto hay que cambiarlo”.

El realizador se dirigía a casa del director de producción Emilio Pina para discutir los detalles de la candidatura a la presidencia de la Academia de Cine, a la cual quiere optar De la Iglesia porque cree que “ha llegado el momento de pasar a la acción, de implicarse y colaborar para que el cine español tenga la imagen que se merece”. Una imagen que él mismo ha procurado cuidar desde siempre a bordo de su poltrona móvil, que es sinónimo de respeto y nobleza. “Algo así necesita nuestro cine, a nivel metafórico. Aunque un trono no sirve de nada, como se ha visto, si las autoridades no ponen de su parte eliminando esas malditas rendijas del demonio que impiden el avance”.

Como el candidato no ha querido bajar del trono, las autoridades han tenido que llamar a una grúa para levantar las ruedas del sillón, liberándolas del desagüe y permitiendo finalmente que siguiera su camino. El tráfico ha tardado aún unos veinte minutos más en normalizarse.