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La redacción de Marie Claire, adicta a una crema hidratante

QUERÍAN REGALAR EJEMPLARES DEL UNGÜENTO EN EL PRÓXIMO NÚMERO

La portada de abril.
«El problema no es la crema, el problema es el aire acondicionado que nos seca la piel. Estamos secos y necesitamos esa crema ahora mismo. No pueden privarnos de ella, que nos la devuelvan inmediatamente» ha exigido María Elvira, redactora de belleza de la revista. Ante la negativa de las enfermeras a facilitarle el ungüento, Elvira ha proferido varios insultos y amenazas, tras lo cual ha tenido que ser convenientemente sedada «ni más ni menos que con quince comprimidos de Sumial». Compañeros de otras revistas que han coincidido con alguno de los adictos en actos y presentaciones han confirmado el «comportamiento totalmente anómalo de los de Marie Claire, que atribuíamos a la crisis del sector» asegura Lucas Arraut, responsable del suplemento EP3 de El País y antiguo miembro del equipo. Según cuentan los rumores, la gente empezó a sospechar cuando el director de moda de Marie Claire, Enrique Campos, se levantó en mitad del desfile de Dolce & Gabbana celebrado en Milán preguntando ansioso por su «bote de cremita». Tampoco la directora de la publicación, Joana Bonet, ha sido inmune a la pomada -cuyo nombre no ha trascendido por motivos de seguridad-. «Ha intentado convencerme durante media hora de que si se la administrábamos por vía intravenosa no le pasaría nada» ha explicado el jefe de servicio de la clínica. «Al final le hemos inyectado un placebo y se ha tranquilizado un poco».

Las autoridades han acudido a las instalaciones de Grüner & Jahr, la editorial de Marie Claire, y no han tardado en encontrar un alijo de crema hidratante escondido en un almacén de ropa. También había botes debajo de las mesas e incluso encima del falso techo. «En el departamento de maqueta hemos visto varias páginas del próximo número y todas ellas tenían títulos como ‘Hidrata tu vida’, ‘Crême de la crême’ e incluso ‘Ayúdanos a hidratar el Tercer Mundo'» ha revelado uno de los agentes. Por supuesto, estaba previsto regalar junto al número del mes de abril un ejemplar gratuito del producto adictivo, cosa que hubiera expandido sus terribles efectos entre la población.