Durán en la imagen que ilustra la solapa de "La comunidad y la globalización intercultural".

Francisco Durán Aldaba es natural de Barcelona y se declara ateo potencial con reservas. Licenciado en Filosofía y Sociología, sigue soltero a sus cuarenta años aunque reconoce que podría ser padre de tres hijos. Su libro “La comunidad y la globalización intercultural” ha sido un pequeño éxito en la academia. Está a la venta en una edición del propio autor en librerías especializadas de Madrid y Barcelona. También ha publicado de igual forma un libro de poesía: “Cantos del Tíbet y otras rocas”.

Mientras espero al filósofo en una mañana fría en un bar de Barcelona, el café deja de estar caliente. Ya me habían advertido de su poca formalidad. Al poco llega, vestido de manera informal y me saluda de igual forma. En un momento se ha quitado los guantes y una boina negra. Me comenta mientras ordena dos cafés que antes no solía cubrir su cabeza, pero la incipiente calvicie y la ola de frío le han hecho cambiar de parecer.

Francisco Durán. Hace frío. Hace un frío que cala hondo. En el hueso. En el alma.

Ángel Cebrián. Siéntase cómodo. Podemos empezar cuando quiera.

FD. No suelo sentarme en sillas. Cuando viajé al Nepal me acostumbré a sentarme en el suelo para observar sus mandalas durante horas. Me solían ofrecer una silla, pero siempre me negué.

Durán parece molesto cuando le comunico que ha confundido los verbos “sentar” y “sentir”. Se pasa la mano por la cara, como si quisiera espantar una mosca, y sigue explicando.

Pasaba los días fumando plantas medicinales, practicando kayak en aguas bravas

FD. La gente del Nepal son personas… personas sencillas. Viven prácticamente con lo puesto, así que intenté que una parte de mi viaje contribuyera a que se sintiesen mejor. Les regalé a todos mis guías un par de calcetines. Aún recuerdo sus caras: parecían no creer lo que estaban viendo.

AC. ¿Fue allí donde encontró la inspiración para su libro?

FD. Quiero creer que es una inspiración comunal. Es la suma de mi experiencia vital. Creo que fue Pablo Picasso quien dijo que sus cuadros eran la suma de sus experiencias previas. En mis libros hay un poco para todos. Una parte muy importante procede, sin duda, de mis conversaciones con los chamanes de las tribus del norte de la India. Las visité hace ya dos años. Pasaba los días fumando un extracto de plantas medicinales, practicando kayak en aguas bravas y conversando con el gran chamán. Fue una experiencia maravillosa que recomiendo a todo el mundo.

AC. ¿Ese chamán influyó en su libro?

FD. Humildemente espero haber sido yo quien influyera en él. Siempre que hablábamos me miraba con asombro, como si le costase entender mis palabras. Especialmente al tercer día, cuando conseguimos encontrar a alguien que nos sirviera de traductor.

AC. El título de su libro es “La comunidad y la globalización intercultural”. ¿Podría explicar algo a los lectores sobre sus ideas?

FD. Por supuesto. En un principio lo iba a titular “El fin del individuo: la comunidad”, pero mi actual novia opinó que le faltaba gancho. Así que pensé: si a Darwin le cambiaron el título y no se molestó yo podré soportarlo.

AC. Su libro trata sobre las tensiones implícitas entre el individuo y la sociedad, pero toma claramente partido por esta última. ¿Es algo improvisado?

FD. Absolutamente, de hecho juego con el doble significado de la palabra “fin”. La sociedad es el final del individuo, pero también su objetivo. Todos apreciarán el sarcasmo. Soy una persona cínica y muy lacónica.

La comunicación más profunda es gutural, o como a mí me gusta llamarla, “gutter”

Francisco Durán es muy teatral. Cuando le defino los términos “sarcasmo”, “cínico” y “lacónico” reacciona con una amplia sonrisa y un aleteo de su mano izquierda.

FD. Gracias por la información. Procuraré olvidarla lo antes posible.

AC. ¿Por qué?

FD. El cerebro es una máquina de recopilar datos. No quiero llenar ese almacén con datos superfluos que me impidan reflexionar. Las palabras son límites y yo quiero romperlos. La comunicación más profunda es gutural, o como a mí me gusta llamarla, “gutter”.

AC. ¿Cuál es el origen de la lucha entre el individuo y la sociedad?

FD. Napoleón, sin duda. Napoleón y su revolución francesa. Los ilustrados que después ampliaron la idea. Pero Napoleón por encima de todo. Siempre que veo a Napoleón pienso en ese cuadro del Greco: “El caballero de la mano en el pecho”.

AC. ¿Cuál es el fin del individuo?

FD. Auschwitz. Hablando en serio, allí acabaron desgraciadamente muchos individuos y el derecho a pensar. Pensar demasiado nos lleva a creer que somos especiales, pero en verdad todos somos parte de la sociedad. El individuo es egoísta pero la sociedad es solidaria y tolerante. Si algo nos salva es la sociedad.

AC. ¿Cuál es la mayor muestra de egoísmo?

FD. Es quererte a ti mismo por la mañana. Es quererte a ti mismo por la noche. Los tiranos son egoístas. Lo quieren todo para sí mismos.

AC. ¿Qué opina de otras políticas más sociales?

FD. El comunismo es un conjunto de egoístas que nunca ha practicado el “snowboard”.

AC. Confieso que me he perdido.

FD. Quería provocarle una reacción, pero lo que digo es cierto. La práctica del deporte une con la naturaleza, y el comunismo no.

El señor Francisco Durán Aldaba da por terminada la entrevista e insiste en pagar la cuenta. Su extraordinario don de gentes y experiencia como hombre de mundo me impide rechazar la invitación.