
Armando Escohotado se apuntó a un gimnasio para adquirir cierta presencia “ya que conmigo se atreven hasta los caniches”. Sin embargo, por mucho que se esfuerce, su aspecto sigue estando lejos del de los demás. “Todos son como armarios y les brilla la piel de una manera que parecen sacados de un anuncio”, asegura. Esta constatación le lleva a afirmar que “los gimnasios contratan a actores fuertes para que aspires a ser como ellos”. Está decidido a acudir al Tribunal de Estrasburgo “o donde haga falta, porque esto es publicidad engañosa”.