
Un individuo se coló ayer en el Musikverein de Viena y no dudó a la hora de interrumpir un concierto de la Orquesta Filarmónica para preguntar si iba en la dirección correcta para llegar a la calle Spitelberg. “Entró tan tranquilo y se quedó mirándonos de pie, levantando el brazo para llamar nuestra atención. Como no estábamos dispuestos a parar sin un motivo de peso, le dio por aporrear una silla y entonces pensamos que se trataba de algo importante e interrumpimos un allegro muy guay sólo para escucharle” explica uno de los músicos de la sección de instrumentos brillantes y con varios tubos largos.